Puyol, la madre que te parió…

Puyol, la madre que te parió...

A las diez de la noche en un 7 de julio, el futbol cobró derechos civiles. De repente un país se volvió retrato, los siglos pariendo al tiempo hicieron con la historia una instantánea. El momento fue revelador. Puyol se fuga de alguna época, quizá había hambre. Aparece con armadura dentro del área, defendía algún sitio. Se levanta con ademán invencible. Remata con gesto medieval y aquella imagen, capturada por el tiempo, hoy es cultura; se llama Gol. España acudirá siempre aquí, a este gol como efeméride. La única forma que tiene un segundo para volverse eterno, es que alguien lo marque con un gol. La historia infinita de un país, puede acudir al futbol fugaz y efímero como conservador de raíces. Los españoles han jugado como poetas, pintores, humanistas, caballeros, misioneros… y también, como guerreros. Estos jugadores serán históricos por representar cabalmente su civilización.

Los Mundiales plantean encrucijadas de identidad. Las selecciones nacionales son equipos que viajan por el tiempo. En ellas encontramos motivos para entender grandeza. Por eso es duro ver un alemán llorar. Sobre el campo de Durban España fundó un partido noble. Con futbolistas filántropos el futbol se vuelve género. La segunda parte vale un Mundial, Alemania se rindió. Xavi llevó el balón a dimensiones desconocidas. Iniesta descubrió tierras sorprendentes. Alonso y Busquets labraron, Piqué y Ramos construyeron murallas y ciudades, Pedro fue rebelde, Villa el faro y Casillas Santo. España llega a la Final jugando un futbol inalienable, curtido en el sufrimiento como derecho del tiempo. Puyol (1-0 con el alma, al 74´), la madre que te parió, eres el más feo, pero el más valiente, por eso la historia te ha vuelto el héroe.

Jose Ramon Fernandez Gutierrez de Quevedo/mileniodiario

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