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ReligionJudaísmo, cristianismo e islam se caen solos 
 
Una relectura del Génesis, libro sagrado de judíos, cristianos y musulmanes, no hace sino convencer de que no participa la razón en los fundamentos de éstas, las tres grandes religiones monoteístas, y que son peores que el politeísmo creado por la mayoría de los pueblos.POR QUÉ no ser cristiano. Sé que el gran Bertrand Russell tiene un libro de título parecido. No lo he leído, pero si es libro la argumentación es extensa. La aquí expuesta es breve: por qué la teoría de la salvación es innecesaria. Veamos.

El cristiano cree en Cristo como salvador, por eso lo llama el Salvador. Salvó al hombre del pecado. ¿De cuál pecado? Del original, cometido por la primera pareja humana, Adán y Eva. Dejemos de lado el hecho, aceptado hasta por el papa Juan Pablo II, de que no hubo una primera pareja humana y somos parte de un largo proceso evolutivo, como todos los animales. Supongamos que la evolución es el camino para la acción de Dios. ¿Cuál fue el pecado? La desobediencia. ¿Y la penalidad? La condena a penar por toda la eternidad sin Paraíso. De ahí que Dios (Jehová o Yahvé o Eloím) envíe a su propio hijo a redimir ése y todos los pecados posteriores.

Imaginemos un padre que pone a prueba a sus dos hijos pequeños:

–Hijos, saldré un momento. Aquí tenéis (Dios siempre habla en “vosotros”) golosinas para comer de ellas, sólo de este platico de galleticas no comeréis.

Dicho lo cual se esconde. La prohibición atrae la atención de los niños y antes que nada dan un mordisco a una galleta prohibida. El padre aparece:

–Que os he pillao, granujas –y luego de montar en cólera desbocada… ¡les corta las manos!, castigo menor a la condena eterna. Ese padre sería, en estos tiempos, detenido y justamente encarcelado por la policía. En los tiempos en que fue escrito el relato, eran los israelitas un pueblo de rústicos pastores y el padre tenía derecho de vida y muerte sobre los hijos. Por eso crearon un dios a su imagen y semejanza.

El pecado original se reduce, pues, a una desobediencia leve que sólo es mayor porque el ofendido, Dios, es inmenso. Bien, pues qué Dios tan tiquis miquis.

Los demás pecados, los que cometemos a diario, han quedado también redimidos por la sangre del Redentor… Pero ¿no es una idea monstruosa que el sufrimiento y la sangre sean necesarios para aplacar a Dios, el creador de las estrellas, del tiempo y del espacio? Bien que Huitzilopochtli pida sangre para saciarse, pero ¿el Creador es igual?

La idea de pagar con sangre una ofensa es propia de todos los pueblos antiguos. Hoy es aberrante. Nos estremece la ley que condena al ladrón a perder una mano, a la adúltera a morir apedreada y al hereje a morir en la hoguera. Pero no son sino expresiones de mandatos bíblicos tomados al pie de la letra.

De las sectas cristianas, es peor la católica porque, luego de proponer que ciertas palabras del sacerdote convierten el pan en el cuerpo de Cristo… todavía se lo comen, en abierta expresión de canibalismo. En tiempos antiguos, el canibalismo casi siempre tomó formas rituales, no fue sólo alimento del cuerpo, sino del espíritu: comían el corazón del guerrero enemigo para adquirir su valor. Que se siga haciendo a estas alturas es muestra de que el desarrollo social y científico deja oasis de sórdidas tinieblas.

La católica es, también, la más llena de contradicciones internas, no sólo por esos jirones de antiguos rituales, sino porque venera imágenes, prohibidas a todo lo largo y ancho de la Biblia, y ha levantado un Estado secular paralelo al eclesiástico, lo cual aumenta con mucho su peligrosidad.

POR QUÉ no ser judío

Porque crearon, como todos los pueblos, un dios, si bien único, también a imagen y semejanza del hombre: colérico, iracundo, vengativo, provocador, rencoroso, igual o peor que Zeus y su corte olímpica de pequeñas intrigas. Quien lo dude lea Jueces 20. Israel entra en guerra civil contra la tribu de Benjamín. Una y otra vez pelean. Luego lloran ante Jehová y lo consultan diciendo: “¿Volveremos a pelear contra los hijos de Benjamín nuestros hermanos? Y Jehová les respondió: Subid contra ellos.”

¿No repugna a la razón que ese atizador de rencores, con más inquina que los peleoneros israelitas de hace cuatro mil años, sea el Todopoderoso creador de las galaxias y del tiempo?

POR QUÉ no ser musulmán

Porque tomaron completa toda esta implacable idea de la divinidad y la elevaron al cubo en la última edición de la voluntad divina, el Corán, dictado por el arcángel Gabriel a Mahoma.

Luis Gonzalez de Alba

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