Se extingue la fiesta brava

Se extingue la fiesta brava

Roberto Velázquez Bolio

En los diarios nacionales, que se editan en la ciudad de México, las corridas de toros obtienen espacio en la primera plana sólo cuando existe una foto espectacular de una cornada. El toreo se ha convertido en nota roja.

Ayer ni La afición ni RÉCORD ni El Universal publicaron información sobre la sexta novillada de la temporada en la Plaza México, que por cierto tuvo una pésima entrada. En cambio la cornada que sufrió el matador mexicano Arturo Macías en España fue portada en al menos dos periódicos.

No es ningún secreto que la fiesta cada vez tiene menos aficionados en México. Se puede culpar a las empresas, a la corrupción, la falta de figuras o simplemente, que a las nuevas generaciones empieza a incomodarles un espectáculo decimonónico que incluye el sacrifico de un animal y el riesgo de muerte de varias personas. A pesar de toda su belleza, tradición, pasión y momentos de decidida genialidad y arte, los argumentos en contra se imponen poco a poco.

Todo esto sucede mientras el parlamento de Cataluña prohibiranlas corridas de toros. Si esto sucede en España, donde el toreo es una tradición casi sagrada y donde: “la plaza de toros de Barcelona genera anualmente una actividad económica superior a los 4 millones de euros” (Diario ABC), lo que puede suceder en México en los próximos años es, previsible.

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