Y a mí qué si gana España

Y a mí qué si gana España

Puede que esté usted de vacaciones y tenga que estar soportando al petardo de su suegra. También puede que ande usted haciendo encaje de bolillos para hacer frente a su hipoteca. Posible es también que esté usted en paro. O que tenga un empleo, y mañana tenga que madrugar para encontrar sitio para aparcar cerca de su oficina. Bien, no se sulfure. Desde este 11 de julio  es usted campeón del mundo. Y eso es ser mucho.

Normalmente, intento ser un tipo racional. Intento preguntarme el por qué de las cosas y, a ser posible, responder. Pero hoy no encuentro respuesta. ¿Por qué tendría que importarme a mí si gana España? Ni me van a subir el sueldo, ni mi coche va ser más potente, ni de pronto voy a empezar a tener tanto éxito entre las mujeres como Torrebruno entre la chavalería de los 80. Tampoco nadie me garantiza ningún ventajoso plan de pensiones. Pero, por alguna razón, me siento hoy en un día especial.

¿Qué quieren qué les diga?. Nunca pensé que vería a España ganando el Mundial. Y sí, me pellizco y es real. España ha ganado el maldito Mundial. Y no, no me han subido el sueldo, ni mi coche, un pelotilla, corre más que antes. Y no, tampoco niguna de las muchas mujeres ebrias que hoy me crucé por Madrid se me tiró encima. Pero por alguna razón estoy feliz.

Las cosas más grandes son aquellas que uno no puede explicar. No sé por qué cuando me quedo a solas con el mar me da por ponerme melancólico. No sé por qué cuando miro al al cielo en verano, me da por ponerme trascendental. Tampoco sé por qué cuando conozco a alguien especial algo se me mueve dentro de las tripas. Pero sí sé que las cosas que vivo con más intensidad son aquellas para las que no encuentro explicación. Y no entiendo por qué esta noche estoy tan contento.

De igual modp, no comprendo por qué me hace tan feliz que el paisucho ese cuyo sello llevo en mi pasaporte esté en lo más alto. No sé que me diferencia de ese australiano borracho que, compartiendo espalda sudada conmigo en Colón, no se desesperaba cuando la defensa holandesa parecía un fortín inexpugnable. De pronto apareció Iniesta y me dio la respuesta. Lo que me pasa es que… YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL!!!

Guillermo Daniel Olmo/abc.es

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