¿Por qué matan en nombre de Dios?

¿Por qué matan en nombre de Dios?
Más de mil millones de personas por medio mundo son musulmanes. Trazando una línea recta desde Mauritania a Filipinas, casi todos los países pertenecen al islam. Geográficamente, tres cuartas partes del planeta está islamizado. Pero esto no es malo. Todo lo contrario. La riqueza cultural, religiosa, étnica, lingüística no hace sino magnificar al ser humano. Lo malo es la mala utilización de algunos o todos estos rubros que acabo de mencionar.
Lo digo porque lamentablemente la mayoría de las guerras han sido religiosas. Se ha matado en nombre de Dios, en nombre de Alá. La Guerra Santa se llevó por delante a decenas de miles de personas. Los cruzados y los sarracenos tenían luchas encarnizadas por sendas religiones. La utilización de la religión para un mal uso personal o colectivo es lo que la manosea y la cosifica. Le da un carácter banal que no le corresponde. Así está pasando con el cristianismo y el islam, que por cierto, quiere decir “paz”.
Estoy seguro de que 99% de los musulmanes son gente de bien; que buscan la solidaridad y la ayuda y la caridad hacia el resto. Lo mismo que el resto de los creyentes de otras religiones. Pero hay fanáticos en todos lados.
En el islam hace mucho que un grupo muy menor esta queriendo imponer sus dogmas a base de golpes. Osama bin Laden y Al Qaeda no son más que eso: la golpiza permanente hacia el mundo occidental para romper aquello que consideran suyo. Quieren comenzar por Al Andalus, es decir la España actual, para poder “recuperar” el resto de Europa. Y de alguna u otra manera lo están consiguiendo. En el Viejo Continente la población musulmana ha crecido en los últimos años lo suficiente como para cambiar el mapa etnográfico.
En Alemania existe una población musulmana de 7% —la mayoría de ellos son ciudadanos turcos—. En Reino Unido, 2.5%, muchos de los cuales son paquistaníes. En Francia se ha incrementado en 14.6%, la mayoría procedente de Argelia. Finalmente en España ha habido una subida de 1.20%, más un millón y medio de musulmanes, casi todos marroquíes.
En alguna ocasión, ya he escrito que el antiguo presidente de Argelia, Bumedian, tenía la esperanza primero y, la certeza después de que el islam abduciría a Europa; “Conquistaremos Europa a través del vientre de nuestras mujeres” y “os venceremos con vuestras leyes y os gobernaremos con las nuestras”, y así está siendo —de una manera relativa— según lo pronosticó hace más de seis lustros.
Pero no es negativo. Lo que sí, es que alguno de ellos —pocos pero potentes— quieren hacerse con Occidente. Sólo hay que recordar los atentados de Madrid o Londres o los frustrados de la capital británica, Barcelona y Alemania. Todos los terroristas eran integristas, fundamentalistas, fanáticos que piensan que no tenían nada que perder, salvo la vida. Y eso sí representa un peligro real y serio porque lo tenemos dentro de nosotros.
Acabar con ese terrorismo es como conseguir una aguja en pajar.

Alberto Pelaez/mileniodiario

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