Criminales

Criminales
Una página web abierta el martes y cerrada dos días después difundió los nombres, fotografías y direcciones de 200 militares israelíes que participaron en Plomo Fundido, el brutal ataque contra Gaza.
El anónimo autor encabezó la lista, que incluía desde altos jefes del Ejército a oficiales de rango medio, con el titular “Criminales de guerra israelíes”. Y explicó que exponía las identidades de los militares, sobre los que evidentemente esperaba que cayeran todo tipo de represalias, diciendo que el hecho de dirigir la atención “hacia individuos en lugar de las estructuras estáticas [tal vez quería escribir “estatales”] a través de las que operan” estaba justificado porque “es contra esas personas y otras como ellas contra quienes debemos protestar”.
Es posible que alguno de los soldados de la lista cometiera un crimen de guerra. Los hubo por parte de ambos bandos, el ejército israelí y los milicianos de Hamássegún el informe del juez Goldstone y según todas las evidencias. Puestos a sopesar responsabilidades, posiblemente serían más graves las que debería asumir Israel; Hamás, al fin y al cabo, ya está en el catálogo europeo de organizaciones terroristas.
Pero lo que ha hecho el anónimo justiciero cibernético es una indecencia. Si queremos encontrar presuntos criminales de guerra, mejor buscarlos entre quienes dan órdenes, los dirigentes políticos, que entre quienes las reciben, los soldados. Y si queremos encontrar presuntoscómplices, busquemos también entre quienes venden las armas del delito: la lista es larga y en ella figura España.
ENRIC GONZÁLEZ/http://blogs.elpais.com/fronteras-movedizas

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