El dinero y el colon

El dinero y el colon
A una escritora de ochenta y cinco años de edad no hay un solo premio que le abra caminos.
Supongo que Ana María Matute es sincera al gritar en público su felicidad con una franqueza casi juvenil, pero estoy seguro de que para alguien con su prestigio, la adjudicación del Premio Cervantes supone una especie de consolación, una recompensa que incluso podría resultar demoledora si padeciese del corazón.

En un país tan reacio a reconocer el valor de los mejores, cualquier premio es una manera delicada de decirle a alguien lo cerca que está de morirse. Por eso yo creo que en vez de decir que a Ana María Matute acaban de concederle el Premio Cervantes, habría que puntualizar que en realidad los miembros del jurado se lo acaban de diagnosticar.

A mí siempre me ha llamado mucho la atención lo muy condecorados que llevaban en España sus pechos los generales perdedores de las guerras y lo bien que escribían los novelistas al inspirarse en los batacazos nacionales.

En algunas aldeas de Galicia todavía hay viejos patriarcas que se compran ropa tan pronto saben que les queda un soplo de vida porque saben que aquí la muerte todavía se considera vida social. Ana María Matute celebró su premio con una alegría sorprendente, con un júbilo de escritora novata, algo increíble en quien por su edad seguramente ha probado algunas veces en sus carnes lo bien que a los españoles se nos da reconocer los méritos ajenos pagándolos generosamente con el ostracismo.

¿Cambiará algo su vida? No lo creo.
El palmarés de la escritora estaba repleto de éxitos y de reconocimientos, así que este galardón lo que le añade es el rotundo redondeo autobiográfico que sin duda merece una escritora a la que yo le tengo especial simpatía, no por lo bien que escriba, sino, lisa y llanamente, porque nunca es tarde para que alguien le reconozca su trabajo con un laurel más que merecido y un dinero que le servirá de aliciente para modificar alegremente el testamento sin que la minuta del notario le suponga el embargo de sus bienes.

Nunca es tarde para que los tuyos te aplaudan. Desde luego, a mi admirada Ana María Matute le han dado una buena noticia a una edad en la que lo normal no es que te llenen el bolsillo, sino que te extirpen el colon.

José Luis Alvite/elpais.es

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