Exceso de Revolución

Exceso de Revolución
Un simple vistazo a la historia te lleva a una inmediata comprobación: el hombre se la ha pasado en puras matazones. El recuento de los grandes sucesos no es otra cosa que la espeluznante enumeración de batallas, invasiones, enfrentamientos, algaradas, rebeliones y violencias. Aquí, estamos festejando, justamente, los aniversarios de dos revoluciones, es decir, dos guerras. El próximo sábado celebraremos el centenario de un curioso movimiento: por lo general, los levantamientos contra la tiranía se terminan cuando el tirano deja el escenario. Pues bien, la Revolución mexicana comenzó luego de que Porfirio Díaz abandonara el mando y de que se celebraran elecciones libres y justas: nuestros caudillos, tan aclamados y tan sacralizados en los libros de texto (por cierto, repito en automático un maridaje de terminajos que, de pronto, me brinca: fuera de los libros de imágenes, ¿hay libros que no sean de texto?) no se acomodaron a la realidad de la democracia y no se les ocurrió mejor cosa que romper el orden establecido y comenzar a matarse entre ellos. Al final, un país que se había ya adentrado en una modernidad tan injusta socialmente como solvente en el terreno del desarrollo quedó absolutamente devastado. Curiosamente, nos hemos quedado absolutamente prendados de la Revolución y la hemos elevado a la categoría de un auténtico mito fundacional. ¿No nos ha gobernado, para mayores señas, un partido revolucionario? ¿Y no anda, por ahí, otro partido que, en vez de suscribir algún principio más civilizado y civilizatorio, se aferra también a la violenta entelequia de otra revolución, la “democrática”, sin detenerse siquiera a pensar que ambos conceptos, el de revolución y el de democracia, son contradictorios de necesidad?
En fin, la destrucción pura y simple de la nación, por lo visto, es un detalle menor en la valoración global de lo que significó el movimiento revolucionario. Ahora bien ¿estamos mejor, aquí, que en otros países del subcontinente donde no ha habido revoluciones? No.

Román Revueltas Retes/mileniodiario

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