LA REVOLUCIÓN: EL GRAN SALTO HACIA ATRÁS

LA REVOLUCIÓN: EL GRAN SALTO HACIA ATRÁS
http://www.asisucede.com.mx


Qué mejor momento que el mes de la Revolución para desmitificar la Revolución y deshacernos de uno de los más dañinos mitos de nuestra historia. Y comencemos por el más elemental: nunca hubo una revolución mexicana. Así de simple y claro. Veamos en la historia lo que es una revolución, aprendamos de las verdaderas revoluciones. Una revolución es un cambio, no necesariamente con conflicto armado, pero si un cambio violento, drástico, rápido y radical. Después de una revolución las cosas no vuelven a ser iguales, es un cambio de sistema total.
Por ejemplo, la Revolución Francesa marcó un cambio de era al derrocar a una de las monarquías más antiguas de Europa, con ese movimiento social, la burguesía derrocó a la nobleza, se abolió la idea del Derecho Divino de los reyes y se estableció el concepto de que la soberanía reside en un pueblo. Contra la monarquía absoluta surgió la democracia moderna. La Revolución Inglesa fue similar; ahí le cortaron la cabeza al rey 130 años antes que en Francia, y aunque en ese país no se terminó con la monarquía, la modernizaron y la hicieron democrática.
En Rusia hasta 1917 el gobierno era totalmente despótico y tirano, con la tradición de los zares, también gobernantes por designio de Dios. En menos de un año, ese sistema feudal y aristocrático se transformó en un socialismo industrial; esa fue la Revolución Soviética. Con la Turca, un imperio religioso de más de cinco siglos se transformó en una república laica; con la iraní, una monarquía aliada de Estados Unidos se transformó en una república islámica considerada por los gringos como el principal engrane del eje del mal. En Cuba la revolución terminó con una dictadura aristócrata y estableció una dictadura comunista.
Otra característica común de todas las mencionadas es que siempre hubo una clase media intelectual que pensó la revolución, que tenía previamente un proyecto de nación que fue implantado tras la guerra. Bueno, en México no hubo nada de esto. Para empezar, la guerra en México no fue contra un sistema sino contra una persona: Porfirio Díaz, no fue rápida sino que duró veinte años; nadie tenía un proyecto de nación, y finalmente, dio un giro de 360 grados; es decir, dio la vuelta y lo dejó todo igual. Eso sí, nos dejó un millón de muertos y un retroceso de 60 años. Siempre originales los mexicanos, tuvimos la única revolución de la historia que fue hacia atrás.
Vamos por partes; el porfiriato fue un periodo de economía liberal y capitalista con un país dirigido por aristócratas ilustrados. El levantamiento contra el aristócrata Porfirio lo organizó el aristócrata Madero, quien derrocó a Porfirio y tomó el poder pero dejó a todo el gabinete íntegro y no cambió ninguna política de gobierno. Pero mejor aún, Porfirio fue derrocado en 6 meses y la guerra duró 20 años; es decir, nos seguimos rompiendo la cara 19 años y medio más de lo que hacía falta rompérnosla.
Pero Madero fue asesinado, y tras otro periodo de balazos, la siguiente etapa de la llamada revolución la ganó otro Aristócrata: Venustiano Carranza, y su gobierno fue tan liberal y capitalista como el de Porfirio. Pero al héroe Carranza lo mató el héroe Obregón, quien también mató al héroe Villa. Y así, en 1920 el régimen aristocrático, militar, capitalista y liberal de Porfirio, había sido sustituido por el régimen aristocrático, militar, capitalista y liberal de Obregón; héroe que por cierto fue asesinado por el héroe Plutarco Elías Calles, quien por cierto, siguió con un gobierno capitalista liberal… es decir, ya estamos en 1928, 17 años después de la caída de Porfirio, y las cosas han girado mucho pero no han cambiado la dirección.
Y si no hubo cambio fue por una cosa; porque no hacía falta. Porfirio Díaz todo lo que hizo fue imponer en el país el proyecto de Juárez, es decir, el liberalismo y el capitalismo, así como se lee, proyecto de Juárez, un proyecto modernizador. Juárez poco pudo hacer por estar 10 años de sus 15 de gobierno, en guerra, apoyado siempre por Porfirio, quien al tomar el poder pacificó al país e impuso el proyecto liberal de Juárez.
En esos tiempos México estaba comenzando a entrar en la dinámica capitalista e industrial de Europa. Si quieren saber cómo nos hubiera ido de seguir por ese camino, sólo volteen a ver Europa. ¡Nada mal no! De seis millones de habitantes en el México de Porfirio, 4 millones estaban en la escuela y se vivió la era de mayor empleo de la historia del país hasta ese entonces. ¿Que había injusticias y desigualdad? Si, las había, como las hubo en Suecia, Inglaterra, Holanda y Francia; así comienza el ciclo capitalista. Echemos un ojo a eso países hoy en día y veamos el nuestro. Es obvio que algo salió mal y fue de este lado del océano y no de aquel.
Lo que salió mal fue la revolución. El error de Díaz fue no dejar el poder. Eso provocó un levantamiento armado que no tenía un proyecto de nación, sólo la intención de tomar el poder. Antes de irse a su exilio Porfirio volteó a ver a los que lo despedían en el puerto de Veracruz y les dijo: han soltado al tigre, ahora a ver quién lo amarra. Así fue, Porfirio no acaba de salir de Veracruz cuando los mexicanos ya nos matábamos unos a otros; nunca para establecer un proyecto, sólo para tomar el poder. Nos matamos durante más de 20 años.
Veinte años sin poder trabajar, sin poder producir, sin poder exportar, sin poder invertir e industrializar. Veinte años tirados a la basura. Una revolución que no revolucionó nada, que no cambió nada, que no modernizó nada. Pero aún faltaba lo peor. Lo peor se llamó Lázaro Cárdenas. Así como Mao en China planeó lo que llamó el Gran Salto Adelante, en México, originales hasta el final, dimos el Gran Salto hacia Atrás.
Lázaro Cárdenas inventó el mito de la revolución, de que ésta fue de carácter social, de que el pueblo se vería beneficiado de ella, de que el petróleo significa soberanía. Uno de los pilares de su proyecto fue, literal, desaparecer a la burguesía; es decir, a la clase generadora de riqueza. Otro fue hacer ejidos, es decir, decenas de miles de terrenitos de dos hectáreas que no sirven para producir pero si para aplacar campesinos, aunque ni siquiera eran dueños de sus terrenitos. Para rematar, organizó el país en corporaciones; la de obreros, la de campesinos, la de burócratas y la de militares. Un sistema perfecto para controlar al pueblo y mantener el poder, pero no para hacer productivo un país. Después de 15 años de juarismo donde el pueblo no pensaba, vinieron más de 30 años de porfiriato donde el pueblo no pensaba; Cárdenas estableció un sistema de súbditos que callan y obedecen, como en el virreinato.
El nacionalismo revolucionario de Cárdenas dejó a un mexicano con la idea de que ser patriota es ser revoltoso, de que las revoluciones y la violencia son la solución a los problemas y de que papi gobierno solucionará todos nuestros problemas. Ahí están los lastres de la revolución, pero eso es otra historia que les contaré dentro de poco. Por mientras los invito a no festejar la revolución por una razón muy simple. No es una fiesta nacional, es una fiesta de partido, se conmemora el día que comenzó el mitote que se transformó en una guerra de 20 años después de la cual el PRI, con otro nombre, tomó el poder.

Juan Miguel Zunzunegui/http://cavernadezunzu.tripod.com

Deja un comentario