Lío en el río

Lío en el río
Salvador Dalí
La Cáscara de nuez navegaba como si nada, indiferente al movimiento ofuscado de los elefantes que transportaba, no negaré que la propia cáscara no estuviera extrañada, de hecho siempre que había hecho una travesía con elefantes, por megafonía, no dejaba de sonar la orden de que se mantuvieran quietos por el peligro de vuelco que obviamente existía. Pero necesitaba el dinero y no se pudo negar cuando le contrataron aquella despedida de soltero paquidérmica.
En cubierta los elefantes no dejaban de beber por lo que llevaban una trompa importante, una vez superadas las incomodidades derivadas de la estrechez de los camarotes, habían subido a cubierta dondeles esperaba la fiesta, ¡bien de cacahuetes, altramuces y olivas rellenas…!
El capitán griego que habían contratado en aquella ocasión era un tipo extraño, flaco y gruñón.
Los elefantes portaban debajo de sus lenguas una moneda, cosa que no extrañó a nadie ya que ninguno llevaba bolsillos, por no llevar no llevaban ni pantalones, los proboscidios eran así… Una morsa hacía un striptease en cubierta mientras el alcohol empezaba a hacer estragos… Ya yacían tres cuerpos totalmente inmóviles en el suelo .El novio tuvo que estar toda la noche con un disfraz de elefanta que le quedaba realmente ridículo, la morsa se le acercó con movimientos insinuantes de morsa, como solo las morsas saben hacer y le hizo cosquillas con sus pelos bigoteros, toda una experiencia sensual donde las haya.
El capitán levaba una de esas gorras típicas de capitán en la que se podía leer “CARONTE”.
El cascarón de nuez, extrañado de no haber zozobrado la noche anterior, se dio cuenta de todo al ver un cartel que decía “Río Aquerón”.
Una elefanta vestida de gasa blanca lloraba desconsolada en las escaleras de una iglesia.

http://www.scribd.com/doc/7010408/Cuentos-surrealistas

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