¿De qué se ríen los legionarios?

¿De qué se ríen los legionarios?

Algo muy grave debe suceder en Roma porque Benedicto XVI permite que la hoy septuagenaria Legión de Cristo siga tan vivita y coleando como cuando la regenteaba el monstruo que la fundó.
Instigado por el delegado pontificio (Velasio de Paolis), su director Álvaro Corcuera sólo ha prohibido a sus curas (13 de diciembre) la exhibición (pero nada más en público) de las fotografías de Marcial Maciel, o referirse a éste como “nuestro padre”.
Ayer, por primera vez en 70 años, los legionarios celebraron el aniversario sin la figura del depredador de quien ni sus hijos escaparon.
Para ser aceptadas por el Papa, a las órdenes se les reconoce una “inspiración divina”.
Le llaman “la experiencia de Dios en el fundador” (quien habría recibido un sublime don para “edificar a la Iglesia y evangelizar al mundo”).
Pero la Legión se reveló tan terrenal y vulgar como los crímenes de Maciel que, por carecer de sustento “divino”, lo único procedente es su desaparición.
¿Y sus miembros? Una de dos: asignarlos a otras congregaciones, o alentarlos a crear una en la que no haya rastro del violador.

Carlos Marin/mileniodiario

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