“Annus Horribilis”

“Annus Horribilis”
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Como La Bestia, el tren de los migrantes que atraviesa el país este annus horribilis, año horrible de 2011, empieza cargado de sangre humana, cuando apenas llevamos un mes en el calendario.

Mientras en China se espera un annus mirabilis, un año de maravillas en este Año del Conejo, un tiempo de suerte y prosperidad, en México, según los astros, tendremos un annus horribilis, que aunque en sus umbrales, anuncia turbulencia.

En la historia reciente, tanto la reina Isabel II de Inglaterra como el rey Juan Carlos I de España declararon 1992 y 2007 anni horribili por eventos ocurridos en esos años. Mas en nuestra monarquía plebeya de Tlatoanis y Caltzonzins, nosotros tambien hemos tenido los nuestros. Calderón ha declarado ímplicitamente el 2010 como uno de ellos por el número de muertos (15 mil 273) que ha dejado la guerra contra el narco, aunque él diga que esta guerra no es una guerra sino otra cosa que una guerra (entonces, ¿qué es una guerra?). No debemos afligirnos por lo que nos dejó el Año del Bicentenario, pues como decía Nikito Nipongo: “No se preocupe porque este año que termina fue un mal año, el próximo será peor”.

Comenzamos 2011 con descabezados, ejecutados, asesinatos de mujeres activistas y de niños sacrificados por encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado, y con la quema de un poblado indígena en Durango. Por esto, Michael Braun, ex jefe de operaciones de la DEA, ha dicho que “los cárteles del narcotrafico de México son los mas sofisticados y peligrosos que el mundo jamás haya conocido”. Y mientras la Sectur paga anuncios en The New York Times, dos líneas de cruceros anunciaron la cancelacion de sus visitas a México por los temores de la violencia.

Eso no importa, hay paz en la conciencia blanda de nuestras autoridades, quienes no investigan ni los crímenes en su propia cochera, ni arrestan a los delincuentes de cuello blanco enfrente de su escritorio, y tienen explicaciones para todo, dándonos a entender que México es un país mágico donde hay asesinados, pero no asesinos.

Entretanto, los tres grandes partidos, más los cóleros y los oportunistas, que no se quedan atrás en el reparto del pastel, ya se afilan las uñas para ganar en el 2012. ¿Cuántos candidatos a puestos de elección popular se presentarán con el apoyo de los narcos? Estas batallas se pelearán sobre un México pataleante, que se debate por mantener su sobrevivencia institucional, y su dignidad moral, y su imagen dentro y fuera las fronteras.

Si bien el ánimo de los mexicanos anda por los suelos y el desaliento cunde entre todos los sectores sociales, edades y géneros por la violencia manifiesta en calles y carreteras, antros y estacionamientos, etc. etc., y por la corrupción crónica de las autoridades —comenzando con el abuso cotidiano de poder de gobernantes, empresarios y capos, pues como lo he dicho en “El Refranero de la Corrupción Mexicana”, la corrupción en México no tiene partido. La gente no tiene adónde voltear ni en qué político o autoridad confiar.

Los círculos políticos están entregados al chismerío de la sucesión presidencial, como si no fuera a ser más de lo mismo; no fueran a ser las cosas como en este sexenio, el sexenio anterior y el anterior al anterior. Sólo hay que ver la triste nomenclatura de los últimos regimenes. El único principio que mueve a los políticos es el poder.

Así que agárrense, aterrizaremos en el 2012 en caída libre. Pero antes debemos atravesar la turbulencia moral con la respectiva contaminación visual y auditiva de este annus horribilis, el Año Espantoso de 2011, en el que se preparará el terreno para la batalla política, a todas luces a muerte, por la Presidencia. Como en la Arena México, se podría anunciar: En esta esquina, Felipe Calderón. En la otra, Felipe Caltzontzin. ¿Cuál marcará el penúltimo año de este gobierno? ¿Nos dará un annus horribilis o un annus mirabilis? ¿Qué año prevalecerá? Haga sus apuestas o invoque a la Virgen de Guadalupe, o haga sus maletas; o, por lo menos, que el porvenir lo agarre confesado.

Homero Aridjis/eluniversal.com.mx

Escritor

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