Actualizando a Homero

Actualizando a Homero
Australia; no olvides que en algún momento del día el minutero apunta a Roger Federer y el segundero a Rafael Nadal. Aprovecha su tiempo. Son esos deportistas que desaparecen para volverse libro. Su rivalidad tiene poder pedagógico. Federer y Nadal educan. Con su generosa competencia podría editarse una manual de conducta. El capítulo del tiempo donde existen estos atletas coincide con la bursatilización del deporte. Una época en la que sólo cotiza la victoria. Pero si algo hará inolvidable a esta pareja de troyanos será el enorme valor de sus derrotas. Ambos se deben algo y son acreedores de leyendas. Melbourne, 1 de febrero del 2009; Federer se vuelve humano: “Dios mío, esto me está matando…” y con esa frase fiadora le prestó inmortalidad a Nadal. Su carrera es un clásico arrebato de pasión y gloria. Se homenajean a raquetazos actualizando a Homero. Así es como el deporte se vuelve universal y el tiempo reinterpreta antiguos héroes en la vida diaria. Wimbledon, US Open, Roland Garros o Australia, entre Iliadas y Odiseas han hecho del tenis mitología. Cada vez que suenan los tambores de un Grand Slam crece la fábula.
Pocas historias de caballerosidad, lucha, honestidad, lealtad, amistad y coraje ofrecen los medios de comunicación. Frente a tanta miseria, las transmisiones deportivas todavía resisten el conflicto de valores. Aún así, cada vez son menos los espacios que escapan de la explotación, la codicia y el engaño. El moderno honor del deporte está en duda. No para Federer y Nadal, dos filántropos. Jugadores independientes, no individuales. Cada partido suyo es un poema a la victoria y un monumento a la derrota. No te olvides de mirar el reloj, hoy a la misma hora continúa esta historia.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario

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