Los chinos nos van a reeducar

Los chinos nos van a reeducar

A una mujer de origen chino, afincada en Estados Unidos (de América), se le ocurrió escribir un libro para destacar las bondades de la educación que le está brindando a sus hijas. Y esto, en oposición a las presuntas deficiencias en la formación que los occidentales damos a los niños.

No he leído el texto, sino que supe de su existencia en el informativo de Carlos Puig en W Radio. El libro está causando furor porque su autora, una profesora de la cátedra de Derecho en la muy prestigiosa universidad de Yale (y que se bautiza a sí misma como una Tiger Mother), invoca, justamente, la figura del tigre como el “símbolo viviente de la fuerza y el poder” y, a partir de ahí, aprecia grandemente que inspire “temor y respeto”.

La educación, entonces, no sería asunto de motivar a los críos —así fuere con la cariñosa firmeza de unos padres cuidadosos y amantísimos—, sino de someterlos a una especie de régimen dictatorial basado en la obediencia absoluta y el total sometimiento a las órdenes dadas por los padres.

La señora abogada-tigresa, de nombre Amy Chua, argumenta que la postura de reforzar la autoestima de nuestros hijos y propiciar su libertad expresión sólo conduce a fomentar su aceptación de la mediocridad. ¿La solución, en caso de que, por ejemplo, no obtengan las mejores calificaciones en la escuela? Pues, despellejarlos (en sentido figurado, me imagino, porque eso, “despellejar”, es lo que significa el términoexcoriate usado por la madre de Sophia y Lulu, pobres chicas), castigarlos y, last but not least, avergonzarlos. La letra con sangre entra, pues.

Algunos lectores están horrorizados. Otros hablan de que el método ayuda a estructurar a los hijos, a crearles una ética del esfuerzo y a hacerlos personas disciplinadas. En todo caso, estamos hablando de una manera de ser de los… chinos. ¡Qué susto, madre mía! Que nos vendan su productos, si quieren. Pero, por favor, que no nos eduquen.

Ramón Revuelta Retes/mileniodiario

Deja un comentario