Mirador: Poeta sin escribir

Mirador: Poeta sin escribir

Me habría gustado conocer a don Fernando Villalón. Era poeta sin escribir, artista sin darse cuenta y soñador de sus sueños y de los ajenos. Quiero decir que era andaluz.
Dueño de una ganadería de reses bravas, se arruinó tratando de criar una casta de toros que tuvieran pelaje negro zaino y ojos verdes. Le quedaron unos ricos olivares en tierras de Castilla: los cambió por una isleta miserable en la desembocadura del Guadalquivir, pues los pescadores le dijeron que ahí veían unas nereidas de agua dulce rubias y ardientes como una Juno gitana.
Ensalmador, hizo que volviera a fluir una fuente que se había secado por la maldad de quienes bebían en ella. Narró con naturalidad ese prodigio a un poeta de Granada, y le dijo que los pecados que secaron el manantial salieron de él convertidos en perros y se fueron hasta el horizonte, donde se pusieron a ladrarle. Tiempo después aquel poeta escribió unos versos que dicen: “… y un horizonte de perros / ladra muy lejos del río…”.
Me habría gustado conocer a don Fernando Villalón. Dijo cosas bellas. Eso es bueno. Pero también las hizo. Eso es mejor.

Armando Fuentes Aguirre

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