Nace el primer parado del año

NO TIENE ESTUDIOS NI EXPERIENCIA LABORAL

Nace el primer parado del añoRodolfo Martín, con 2,632 kilogramos de peso, es el primer parado español de 2011 y nació el pasado sábado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Sus padres reconocen que en ningún momento ha mostrado interés en desarrollar su trayectoria laboral y, ante la propuesta de realizar cursos de formación u obtener una licenciatura universitaria, ha reaccionado con escepticismo e indiferencia. “La verdad es que ha llegado con una actitud muy poco favorable. Todo han sido quejas, gritos, protestas. La situación está difícil pero el parado es el primero que tiene que transmitir confianza en el futuro y, sobre todo, seguridad. No es el caso de Rodolfo”, explica uno de los médicos que intervino en el parto.

“El clima de depresión les mantiene instalados en la eterna protesta en vez de incitarles a luchar por lo que quieren. Es una generación distinta de parados. No han conocido más que esto y creen que les vas a mantener toda la vida. Intentas que se acostumbre a hacer las cosas por sí mismo pero no puedes evitar sentirte un mal padre”, reconoce su progenitor.

“Si nada cambia, lo más probable es que vaya ganando peso a causa de la inactividad. Se acostumbrará a dormir más de diez horas seguidas, limitándose a comer de vez en cuando, y a seguir con el chantaje emocional cada vez que no consiga lo que quiera. Es muy difícil que salga de él lo de apuntarse a cursos de formación y acudir a las oficinas del INEM, donde se le colarían todos porque no sabe imponerse. Del chupete al cigarro, del cigarro al alcohol, del alcohol al maltrato y del maltrato a la cárcel. Eso si todo va bien”, insiste el médico.

Dada su edad y nula formación, las opciones inmediatas que tiene Rodolfo para iniciarse en el ámbito laboral se reducen a la fabricación de pelotas de cuero en algún país del Tercer Mundo. “Nosotros no tenemos dinero para enviarle allí. Esperamos que el Gobierno entienda la situación y se haga cargo del viaje, pero los recursos que se nos ofrecen son pocos”, se lamentan sus padres. “Ves el futuro que le espera, la actitud totalmente derrotista que le invade, y piensas que quizá valdría la pena vender sus órganos a las mafias. Pero ese sería el camino fácil. Y tampoco nos toca a nosotros decidirlo”, explica la madre del parado. “Admito que a veces le miro a los ojos y le grito: ‘¡Gandul!’. Sé que soy duro pero a mí mis padres no me regalaron nada”, confiesa su padre.

Publicado el 3 de Enero de 2011 por Xavi Puig/elmundotoday.com

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