No más sangre

No más sangre
Me parece muy injusta la campaña de medios contra el PRD. “Estado asesino”, dicen los cuadritos que debe uno pegar en FaceBook y donde sea para protestar. Más de veinte hombres fueron decapitados a hachazos, aún vivos, uno con sierra, en Acapulco. Sencillamente no creo que el gobernador perredista lo haya ordenado. Me parece imposible. Los asesinatos en el DF demuestra ineptitud de un gobierno, del PRD, que no garantiza la seguridad de sus ciudadanos. Pero de ahí a llamar “Estado asesino” a los variopintos gobiernos, PRI, PAN, PRD y legisladores de otros partidos, todo lo cual conforma el Estado, es un gran salto sin pruebas.
“Hay que decirle al gobierno: ¡Ya Basta!”, ordenan desde la trinchera de López Obrador. ¿Al de Guerrero? ¿Al del DF? ¿Al de Chihuahua? La penetración del narco en toda la sociedad quedó demostrada en la portada de Proceso donde aparece Julio Scherer abrazado por El Mayo Zambada. La “entrevista” blandengue no hizo sino dar voz al narco. Quizá me equivoco y Scherer se presentó ante El Mayo y al grito de: “¡No más sangre!… Ya párale, Mayo”, le puso un par de bofetones. El Mayito “lloró mil”, pero Calderón le ordena que siga a mate y mate, y sigue… ¿Así o más estrafalario?
¿Y el logo? “NO + mancha roja”. Dicen que es de Rius. El mismo que allá por los años 70 le endilgó la expresión “travolteados” a Travolta en Fiebre de Sábado y a Juan Gabriel. Sencillamente no entiendo a quién está dirigida tan sensata exigencia: No más sangre. No es sólo sangre: según peritaje hecho a los decapitados en Acapulco, el instrumento empleado fue un hacha y, en el colmo del horror, a uno le serrucharon la cabeza… vivo. Vivos todos. ¿A esas bestias les pedimos que se porten bien? El gobierno está obligado, por ley, a perseguir de oficio algunos delitos, el homicidio es uno y peor aún si es con las agravantes mencionadas.
Otro de los 10 intelectuales en la campaña es Epigmenio Ibarra, el mismo que así como fue moda cincuentera refritear como Los Hermanos Karambazo a los Karamásovi, así del éxito de una espléndida serie: Oz, una cárcel especial, hizo una versión para cárcel de mujeres y la llamó Capadocia, no porque ocurra en esa región del Asia Menor, sino para deslizar la subliminal insinuación de que las mujeres están capadas. ¡Y me acusan a mí de misógino!
¿Qué hacemos? En el norte ya ha habido manifestaciones “espontáneas” que exigen la retirada del Ejército. Los narcos pagan 500 pesos a cada manifestante.
Por si algo faltara, añadamos los traspiés a que nos tiene acostumbrados el Presidente. Según MILENIO, el presidente Felipe Calderón condenó a los jueces que pusieron en libertad a Rafael Barraza, quien no sólo confesó el asesinato de Rubí Marisol Frayre, sino llevó a las autoridades para mostrarles el lugar en que la medio sepultó. Marisela Escobedo, madre de la joven, se plantó a las puertas del Palacio de Gobierno de Chihuahua, en protesta por la liberación del asesino confeso de su hija. A su vez, la madre fue asesinada a quemarropa a las puertas del Palacio.
El caso indigna, pero se equivoca el Presidente en su crítica a los jueces al llamar “formalismo” al motivo de la liberación. La justicia, para serlo, se construye sobre formalismos. Y si la integración del caso por el Ministerio Público no permite condenar a un acusado debe ser puesto en libertad. Lo que el MP no asienta en actas no existe. Niegan que hubiera confesión del acusado en actas.
¿Estaba o no la localización del cuerpo en las pruebas de cargo? No lo sé. Pero no es un mero formalismo que deba estar. Los jueces no se pueden guiar por los diarios. Urge, pues, reformar el Ministerio Público, lo cual no se ha hecho en diez años de panismo y no se planteó en los años del PRI. Son esos formalismos los que nos defienden a los ciudadanos contra arbitrariedades de la autoridad: para detenerme exijo una orden de aprehensión, mi confesión no basta, etcétera.
También es cierto que jueces más sensibles, y, ante una abrumadora prueba de culpa ausente en la integración del caso, no se van en piloto automático. Hay allí una delgada línea que con buena voluntad supliría las fallas del MP. No la tuvieron. Pero vamos mal si dejamos de lado los “formalismos”: un día nos tocará, como en el poema de Brecht.
Para empeorar la situación, al crimen no ha llegado la “igualdad de género”: En 30 mil muertos no hay 15 mil mujeres. Ya se inventó el término feminicidio. Es que a los hombres es normal que nos maten.

Luis Gonzalez de Alba/mileniodiario

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