Afeitarse

Afeitarse

Gillette lanza cada dos o tres años una nueva maquinilla de afeitar cuya publicidad se esfuerza en presentarla como un ingenio más deslizante y suave que el anterior. En síntesis,  la idea fundamental de cada campaña consiste en que gracias a detenidos estudios se ha logrado un nuevo modelo que progresa hacia la anulación de la molesta sensación  del afeitado. Justamente, con el reciente lanzamiento en este mes de  la “Nueva Fusión ProGlide” la publicidad destaca como gran novedad el “Pasar del afeitado al deslizado” (glide).

El deslizado connota con la crema hidratante o antiarrugas y su suavidad, , el nuevo revestimiento “antifricción” de las cuchillas con un quehacer ajeno al corte. Es decir, ajeno a lo que sea sajar o atajar. El afeitado no corta ni la piel ni el pelo, no ataja crecimiento alguno, sólo se desliza sobre el rostro y la barba no existe. Desaparece la barba como por ensalmo, obra de alguien que no es el individuo segador ni tampoco individuo alguno sino que se esfuma como si nunca hubiera brotado.

En realidad, el ideal del afeitado moderno coincide con el grado cero del afeitado. Su climax es la desaparición y su efecto la evanescencia. La abolición de la fricción expurga al afeitado su característica matriz. Con fricción cero no hay afeitado en sentido estricto. En su lugar cunde un  “deslizamiento” por donde se pierde por completo su identidad.

No hay fricción y no hay, por tanto, rasurado. Nunca se ha llegado a anular con extremosidad tan efectiva un factor viril. El afeitado no curte,  acaricia su rostro a imagen y semejanza que a la mujer la acaricia un tarro de crema.  El hombre sale de la casa a la calle sin haber notado la aspereza y reciedumbre de su condición. Sale a la calle tratándose la piel del rostro (el cutis) como ella. Allana el contraste de su diferencia al compás del progreso de la Gillette que no es otra cosa en el tiempo, desde 1901, que una larga investigación destinada a eliminar la diferencia de cara entre los dos sexos.

Vicente Verdú/http://www.elboomeran.com/blog/

Deja un comentario