Barcelona vs Arsenal, la crónica

Barcelona vs Arsenal, la crónica

Arrancó el partido con el Arsenal amarillento, un color hepático. Algo le dolía al equipo que Wegner extirpó a la Gran Bretaña. Muy frágil para ser inglés o demasiado cobarde para ser un Gunner. Perdió la pólvora, jamás disparó. No hubo rival explosivo, tampoco armisticio.

Al 5’ se declaró la invasión catalana. Sin Piqué y Puyol en los barrios bajos del Camp Nou, Guardiola corría el riesgo de un contrabando británico. Sin Walcott lesionado, Nasri, Wilshere, Van Persie y Cesc fueron obligados por el balón a correr en horizontal. De fugitivos a escoltas. Al 15’ el partido se jugaba en un azulejo.

Minúsculo terreno para tanto futbol. Messi encontraba dimensiones invisibles, Villa los huecos de minero y Xavi manantiales de paciencia. Llegó el 45’ empatado a cero. Wegner creyó estacionar el convoy. Pero al 48 y medio Iniesta el navegante sacó el sextante y dejó la aguja magnética con dirección a Messi (1-0 al 49’). La siguiente jugada desapareció. El argentino con medio metro funda un continente. Levantó un balón del portero sin latitud posible. Hizo polvo la gravedad y remató con violencia exacta. Después se evaporó como los genios. Al 53’ (Busquets 1-1 pp) el Arsenal encontró unafalsa recompensa y al 55’ un castigo injusto con la expulsión de Van Persie, polémica arbitral perecedera. Al 69’ diseñaron una jugada monumental Xavi (2-1), Messi (3-1) y Villa levantaron una Catedral con una sola pared. Construcción religiosa. Eran los pilares de la tierra, que se abrió al 88’. Un balón escalofriante se acercó a Valdés, pero Mascherano salvó la vida del estadio entregando la suya.

Miércoles de ceniza, amanece Barcelona en cuartos, al fondo Wembley, tierra santa. Como dicen por allí, Bona Nit

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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