J. R. Mora

J. R. Mora

En los pequeños pueblos y ciudades medias no es tan distinto a las capitales.

Sin embargo, en las localidades más modestas la visita de un político de postín obliga a que la agenda informativa se convierta en un rosario de periodistas tragando acto en procesión rutinaria hasta que, en un momento del interminable paseillo, todos se detienen en bloque y “atienden” a los medios.

Siempre apelotonados, al montón, dejando una imagen falsa de que les han obligado, que la prensa los ha asaltado al paso. Teatro ensayado.

En cada visita de lider, así sea ministro, gobernante medio/alto o presidente aspirante aparecen los hombres y mujeres jirafa que, a diferencia de las tailandesas, no necesitan anillos dorados en el cuello para levantar pescuezo por encima de todo hombro que se inerpone.

Pasado el plazo legal para inaugurar siete veces la misma nada o visitar otra vez cualquier lavado de imagen de loquesea , quedan las imágenes. Ya se sabe que la foto es importante y cuantas más, mejor. Eso parece justificar que ese día han trabajado.

Políticos en tropel que se arremolinan alrededor de su máxima autoridad de partido cuando hablan a los medios. Disfruto mirándolos. Se desgañitan en silencio detrás del plano.

Unos simulan escuchar la intervención de su líder espiritual asintiendo con la cabeza como esos perros que se ponían en las bandejas de los coches.

Otros pululan por detrás sonrientes al más puro estilo Mocito Feliz mirando a cámara, otros hacen el paripé de que hablan por el móvil paseándose, y otros hasta llaman a casa para que su cuñada les vea en directo.

Siempre hay cerca un concejal, alcalde o consejero  trepa emulando a la chupona de las hermanas del baptisterio que arrima la cabeza en una postura con  inclinación imposible hasta para un Michael Jackson harto de orujo.

En mi época de cámara para informativos locales he cortado muchos cuellos y cabezas, cerrando planos, condenando a la zona muerta a centenares de estos “catetos del salir”.

Mientras aguantaba plano al busto parlante protagonista y soltaba sus obviedades de spam político disfrutaba cazando chupadores de plano y aniquilándolos de la escena visible.

Nunca me lo agradecieron.

De la página de: http://www.jrmora.com/blog/

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