La carcajada de Gadafi

La carcajada de Gadafi

Hemos escuchado su verbo atropellado, acosado por las ideas comunes del déspota sin memoria ni futuro; le hemos visto hablar de los despojos de su gloria, en medio de las ruinas que glorifica porque en ellas cree tener su gloria, pero no habíamos escuchado la carcajada de Gadafi. La produjo ayer, en medio de los estertores del cinismo con el que los demagogos disfrazan la ignorancia con la que prolongan su poder; y fue cuando, precisamente, le preguntaron cuándo iba a dejar el sitio del que el pueblo libio le quiere lejos. Entonces se produjo su carcajada, y ahora la hemos escuchado en las radios y en las televisiones. En una película como El hundimiento, a la que tanto se parecen sus últimos días, esta carcajada podría ser el punto final, casi la reflexión acosada del destino que él se ha ido trabajando a base de estimular la pituitaria de su egolatría. Se irá, y esa carcajada será su símbolo, in crescendo, y luego hundiéndose en el fango de sus palabras egocéntricas. La carcajada es siempre el subrayado del cínico; se burla, pero hay un instante de esa exabrupto en que se burla de sí mismo y no sabe que el sarcasmo le viene de su propio espejo.

Juan Cruz

http://blogs.elpais.com/juan_cruz/

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