Lo óptimo de lo pésimo

Lo óptimo de lo pésimo

Un consejo y hasta una sentencia básica que define a las vísperas de una crisis, antes del  estallido de una burbuja es el contagio de una euforia generalizada. La ecuación, en cambio, que puede llevar a una superación  de la actualidad aciaga  puede ser la coincidencia, intensa y generalizada, de que todo va mal o muy  mal.

La bendita idea de que cambiando la actitud triste por otra entusiasta se puede salir del hoyo es una fórmula de raíz cristiana de la que, a estas alturas, no hay que fiarse. Todo lo que sube baja. Y todo lo que baja sube. No es conveniente interrumpir el proceso si el descenso solicita ir más hondo. Cuanto más profundo sea el hundimiento, más seguridad habrá de que la tendencia se invierta. Parar el bajón a medias, con salvavidas, con camelos, con planes E, con mandangas es enfurecerlo más y arriesgarse a que, definitivamente, nos devore.

Vicente Verdú/http://www.elboomeran.com/blog/

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