Me descubro ante usted, Wafa Sultán

En 1979, una joven estudiante de medicina siria, llamada Wafa Sultán, quedaba marcada para siempre cuando ante sus ojos, los hermanos musulmanes asesinaban a su profesor Yusef al Yusef disparándole cientos de balas. Yusef no era judío, ni cristiano, era simplemente un afamado oftalmólogo al que los fanáticos acribillaron en un aula de la Universidad de Alepo, mientras que problamaban que Alá era grande.

Aquella ejecución hizo que Wafa perdiera la fé en el Islam. De hecho, en cuanto pudo (10 años más tarde) se trasladó a los Estados Unidos, lugar en el que reside en la actualidad. Hoy día, licenciada en psiquiatría, y nacionalizada estadounidense, se ha convertido en una de las voces árabes más críticas contra el islam.

Curiosamente, uno de los puntos que más parece ofender a los integristas, que la consideran una hereje y a la que probablemente descuartizarían si pudieran, es que Wafa se atreva a decir lo que dice siendo mujer. Y es que tal y como sostiene un conocido hadiz, que ella cita en ocasiones como ejemplo nefasto de las desigualdades proclamadas por el islám:

“El paraíso de la mujer musulmana se encuentra bajo el pie de su esposo”.

El 21 de febrero de 2006, Wafa intervino desde Los Angeles en un debate en el canal Al Jazeera, sobre la teoría del choque de civilizaciones de Samuel P. Huntington. Frente a ella, la ira del presentador y la de un conocido profesor de estudios religiosos egipcio llamado Ibrahim Al-Khouli.

Muchos de vosotros ya habréis visto el vídeo de aquel programa que abre este post (en ese caso mil perdones), pero hasta ayer, cuando lo encontré subtítulado al castellano, yo no conocía de nada a esta brava mujer. Es triste pensar que Wafa no podría decir todo lo que dice de no encontrarse a salvo en un país democrático. Pero este vídeo a mi me ha explicado el por qué de muchas de las cosas que vemos ahora mismo en los telediarios.

Creo que en occidente no somos (o éramos) conscientes del importante papel que Al Jazeera ha tenido en el mundo árabe, al que en cierto modo ha abierto al mundo. Probablemente gracias al hueco que este canal de televisión ha concedido a voces discrepantes como la de Wafa, este año hemos podido vivir los movimientos cívicos y mayoritariamente laicos, que en Túnez, Egipto, y Libia han acabado (o están en camino de hacerlo) con sus tiranos.

Ahora solo falta esperar que estos pueblos orgullosos, que se han levantado de forma pacífica y sin verse condicionados aparentemente por guías espirituales o religiosos, sino por pura hambre de reformas y democracia, culminen estos procesos sin la intervención de los oportunistas.

Y cuando hablo de oportunistas, no me refiero únicamente a los integristas islámicos, dispuestos seguramente a hacerse un hueco en el río revuelto del caos actual, sino a nosotros mismos los occidentales. Porque fuimos nosotros quienes aupamos a los tiranos ahora derrocados, para que fueran nuestro escudo contra la inmigración, el integrismo y los cortes en el suministro de petróleo. ¡Las ansias de democracia del pueblo nos daban igual!

Ahora toca confiar en ellos. Tal vez entre las personas que jalean el fin de Mubarak, Ben Alí y Gadafi haya jóvenes, formados y moderados sin miedo a decir lo que piensan del integrismo. Tal vez comprendan que el camino para el desarrollo debe venir de la ciencia y el conocimiento, no de una fé que incita a acabar con el que no piensa igual.

Quizás estemos contemplando el inicio de una nueva era en el Magreb y Oriente Medio en el que la democracia, el laicismo, el escepticismo y el pensamiento crítico iluminen con la luz de la razón a una de las regiones del mundo más cegadas secularmente por la barbarie. La verdad, quisiera creer que así podría ser y espero no pecar de optimismo extremo.

Mientras tanto señora Sultán, me va usted a perdonar esta frase decididamente machista, pero le juro que hacía mucho tiempo que no veía a nadie con unos cojones como los suyos.

visto en: http://maikelnai.elcomerciodigital.com

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