Arte y alma

Arte y alma

Todas las cosas tienen alma, pero algunas están mudas. Esto que, más o menos, pensaba Walter Benjamín del mundo de los objetos tiene una aplicación especial en el caso de las obras de arte. Como las personas, las obras de arte no pueden ser tratadas como medios sino como fines en sí. De cualquier visión plasmada en una obra de arte se obtiene una óptica con  vida explícita. Aquello que da origen a la obra de arte puede hallarse enmudecido, paralítico o como muerto. Pero toda obra de arte que crea o recrea crea desde su propio quehacer confiere vida propia, expresa una voz distinta que en adelante hablará, dialogará con otras. Poseerá, en fin, la facultad de conversar que significa a la vez converger y convertirse, moverse, actuar y disfrazarse. Ser no un mueble sino un insondable inmueble, una entidad que desde sus raíces extrae capacidad de argumentación y desde sus orígenes hilvanará un relato. Quien relata delata. Produce relación. La relación con el otro de cuya cópula brota la vida.

Vicente Verdú/http://www.elboomeran.com

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