La fuga

La fuga

¿Donde esconderse, a dónde huir? Una creciente sensación de asedio, a la manera de los que sufren los habitantes de una plaza sin suficiente fortificación, se ha extendido por esta sociedad que no encuentra salidas ni hacia el oriente ni hacia el oeste, ni hacia arriba ni hacia abajo. O mejor,  sólo queda la solución de la ceguera. La elusión de la amenaza mediante el enterramiento de la cabeza en el suelo. O lo que es lo mismo: llegados a este punto de la crisis mórbida, donde se ha pasado del fenómeno nefasto a la imparable radiación, la respuesta es la máxima disipación. Desaparecer de aquí o de allá por evanescencia y al compás de la marea intangible y extrema que arruina uno y otro país, sitúa las clásicas instituciones al borde del precipicio y entre el estruendo el panorama general anuncia que esta época será  sustituida por otra no a través de una metamorfosis, como creíamos, sino mediante el recurso de desaparición y la escombrera de precio cero. Escombrera o polvo fino sobre cuyo precio nulo se desarrollaría, primero con los seres unicelulares, primero con los céntimos de la moneda, un proceso de vida ínfima y lenta, mínima y lentísima, hasta rehacer por siglos una nueva organización de seres humanos con imprevisible fundamento. Seres de nueva plantación nacidos de las factorías carbonizadas, nucleares, políticas y financieras  que ahora, día a día, se desmoronan sin remedio como desvencijadas plataformas de una sociedad que ha perdido toda la plata y toda la forma, y sólo pervive como el magma de los zombis sembrando la ruina, difundiendo el pavor.

Vicente Verdu

http://www.elboomeran.com

Deja un comentario