La madre copa

La madre copa

Copa, algo tiene esta palabra. Quizá sea porque da maternidad a los títulos, ya se sabe, las victorias tienen muchos padres y la derrota es bastarda. Por este tipo de torneos los europeos guardan un respeto casi familiar. En ella en La Copa, están serigrafiados sus ancestros. Estas grandes latas adornan los vestíbulos de los estadios. Son organigramas de héroes. Es la vajilla de la abuela, la charola de bodas, la lámpara de la escalera. Las Copas forman como ningún otro trofeo la herencia de los grandes clubes. Primera dama, una foto sepia, la vuelta olímpica. Algo falla en los campeonatos de futbol que no tiene torneo de Copa. Se quedan sin raíces, pierden tradiciones, se vuelven fríos, no tienen madre. De esto los ingleses saben un rato.

Se juega esta noche La Copa de España, un certificado nobiliario que comparte cierto linaje con el ganador. Aquí sin embargo es un patriarcado. El título pertenece al Rey. Una figura de enciclopedia que ofrece al juego aromas centenarios. Huele a bodegones y papel periódico. Se escucha por la radio. Se mecanografía. Es el futbol en estado medieval. Como aquel espectáculo popular que adquiría carácter oficial cuando era avalado por la corte. Monarquía, República o Dictadura. Reyes, Presidentes y Generales, todos han tenido favoritos y cuando el futbol se politiza se confunde con la Patria. Es parte de su encanto, en juego está la memoria, la tierra, la casa, La Madre Copa. Junto a Juan Pablo Sánchez y Leonardo Torres les pedimos que cambien página y nos sigan esta mañana en La afición con toda la cobertura del juego Barcelona vs Real Madrid. Durante noches como esta suceden cosas que terminan cambiando la historia. Acaban ciclos. Cambian lunas, nacen estrellas.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

 

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