Los rusos invitan a EE.UU. a unirse a su proyecto de motor atómico espacial

Los rusos invitan a EE.UU. a unirse a su proyecto de motor atómico espacial Una prueba clara de que la carrera espacial finalizó con la caída del telón de acero la vemos cada vez que un astronauta estadounidense desciende a Tierra en una Soyuz, tras pasar largas temporadas en la ISS. Ahora, rusos y estadounidenses podrían dar un paso más hacia la colaboración en esta materia, si los norteamericanos deciden apoyar la iniciativa rusa que les será propuesta durante una reunión que tendrá lugar el próximo día 15 de abril. Además de las dos agencias espaciales (Roscosmos y NASA) a la reunión están invitados otros países del exclusivo “club nuclear” como son Japón, China, Alemania y Francia. La iniciativa, pretende completar el diseño de un motor nuclear para propulsar naves espaciales para el año siguiente. Como en ocasiones anteriores, lo que pretenden los rusos es buscar socios capitalistas que respalden el proyecto. Roscosmos puede tener bien avanzado el diseño, pero según afirman algunas fuentes, necesitan 600 millones de dólares para construir el motor. Buena parte de ese dinero lo aportaría la agencia nuclear estatal rusa Rosatom, pero sin apoyos monetarios internacionales, el proyecto podría quedar relegado para siempre a los planos y estudios, como en su día sucedió con el Proyecto Orión de los estadounidenses. A pesar de que muchos viosionarios imaginaron un futuro plagado de naves espaciales propulsadas por pequeñas y controladas explosiones atómicas, lo cierto es que esta tecnología jamás alcanzó el consenso necesario. Poco se sabe sobre el diseño que están elaborando los rusos; se especula con que podrían pretender usar un reactor nuclear como generador de energía para la aeronave, por lo que la propulsión podría ser iónica, aunque también podría pretender emplear el calor del reactor para eyectar masa y lograr así el empuje necesario. Mucho me temo que rusos y americanos no se pondrán de acuerdo sobre un diseño tan innovador de cara a la fabricación de naves que pudieran visitar otras estrellas, menos aún cuando el desastre de Fukushima ha hecho descender la popularidad de los reactores nucleares a niveles históricos, pero soñar es barato. Si los dos gigantes lograran un acuerdo sobre esto, me veréis escribir largo y tendido sobre el programa resultante en este mismo blog. Me enteré leyendo The Register. y yo lo vi en: http://maikelnai.elcomercio.es/

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