Papel higiénico para traseros de cinco estrellas

La última estrella de los establecimientos de lujo tiene un uso humilde: el papel higiénico negro. La empresa Renova lo distribuye desde que se le ocurrió a su dueño, el portugués Paulo Pereira da Silva, viendo un espectáculo del Circo del Sol. Los caminos de la inspiración son misteriosos.

 
Papel negro sobre blanco

“Un acróbata se descolgaba como un rollo por un lienzo de tela negra y la imagen le cautivó”, explica Lorenzo de Cárdenas, Responsable de marketing de Renova en España. “La gente de producción se echó las manos a la cabeza, ¡era una locura!”. Pero un jefe es un jefe y, tras los estudios dermatológicos y ginecológicos pertinentes, se lanzó el producto. “Ha tenido mucho éxito en hoteles y restaurantes de alta gama, porque es más que papel higiénico”, dice De Cárdenas. “Hace lo que tiene que hacer, pero además aporta imagen, trasgresión, marca”. Vamos, que es un papel molón.

El rollo es caro, sale por un euro, unas seis veces más que su soso primo blanco. Lo hay en un abanico de colores fuertes: fucsia, naranja, verde… En el hotel diseñado por Frank Ghery en las bodegas Marqués de Riscal de Elciego (La Rioja) lo tienen de color vino y en los baños de pago del Museo del Louvre en París ofrecen toda una gama de colores para que el cliente escoja con cuál limpiarse. Parece más una tienda de golosinas que un water…

Baños en el Louvre

En el Hotel Puerta de América de Madrid, donde cada planta ha sido diseñada por un arquitecto (entre ellos Zaha Hadid o Norman Foster) el papel solo es negro en la décima. “Fue un deseo expreso del arquitecto, Arata Isozaki“, explica Diego Fernández, Director de alojamiento del hotel, “quería continuar el estilo de sus habitaciones donde la decoración juega con el contraste del negro y el blanco”.

Isozaki en blanco y negro

En los baños de mármol blanco del japonés además del papel higiénico los albornoces y las pantuflas también son negros. “Como resulta un poco extraño, por si acaso, ponemos un rollo de repuesto blanco”, explica el encargado. 

Puede que sea raro de usar, pero allí donde lo colocan, aunque sean establecimientos de postín, la gente se lo lleva. En la cafetería de Collete (finísima tienda multi-marca parisina) lo retiraron porque no daban abasto con los hurtos. “Para nosotros es un orgullo”, dice el responsable de Renova, “debe de ser el primer papel higiénico que se roba por bonito”. Y añade: “En un establecimiento de lujo la diferencia son esos pequeños detalles que te alegran el día”.

Independientemente del color, el papel de water es todo un tema. Hay hasta estudios universitarios sobre lo que significa dejar la punta colgando hacia dentro o hacia afuera. En los hoteles el asunto se complica aún más: en la mayoría doblan en punta el extremo que cuelga para demostrar que se ha limpiado la habitación tras el último huesped (y que al menos dos personas han tocado el rollo antes que tú, como dice el chiste). Algunos se ponen tan creativos con los pliegues que hacen auténticos “toilegami”: origami con “toilet paper” (nota mental: esto merece un post propio).

Patricia Gosálvez/http://blogs.elpais.com/turistario

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