Primeras papas en Perú

Primeras papas en Perú

¿Veis esta especie de tomatito verde que tengo entre mis dedos?

Pues no es un tomate! Es el fruto de la planta de la patata .

Y es que patatas y tomates están mucho más emparentadas (con la notable diferencia que de uno nos comemos lo de arriba y del otro las raíces) que patata y camote, que es como llaman al boniato aquí en Perú.

“Aquí”, porque esta foto ha sido tomada a 4.000 metros de altura, justo por encima del espectacular valle sagrado en Cusco, en el que posiblemente es el espacio con mayor concentración de variedades de patatas del mundo.

De las 4.000 especies de patatas que hay en todo el planeta, 2.500 son originarias de Perú. Y 778 son nativas conreadas todavía por los campesinos de estas bellas tierras andinas.

Preservar esta enorme biodiversidad y valioso conocimiento ancestral es uno de los objetivos de Asociación de Comunidades del Parque de la Papa, que hoy me ha conducido desde Cusco hasta sus plantaciones en los montes alrededor de Pisac, y desafiado mi mal de altura haciéndome caminar 45 minutos a más de 4.000 metros de altura hasta las parcelas donde han aglutinando las 778 especies del valle. Cuando tengan todas las semillas bien catalogadas y libres de virus, las enviarán a la bóveda de conservación de Svalbard, isla Noruega situada cerca del polo norte.

Me mostraron patatas de todas formas y colores. Medicinales que van bien para los riñones, la waña que puede crecer a más de 5.000 metros, las amargas con las que se hace una pasta para la sopa, unas que según la leyenda hablan a quienes intentan robarlas, la que tiene una forma tan extraña que pelarla de un tirón es la prueba que deben pasar las novias antes de casarse, o esta con unos pigmentos violeta que son fuertes antioxidantes.

Aquí continúa la ciencia. Os contaré más de la ciencia de las patatas cuando revise toda la información que he acumulado, y después de visitar la semana que viene en Lima las novedosas investigaciones del Centro Internacional de la Papa. Entre ellas las de bioprospección para saber cómo sacar partido de tanta diversidad, sobre nutrición, o los importantísimos trabajos en genética y biofortificación dirigidos a lograr especies más nutritivas y que crezcan en lugares poco favorecidos del mundo en desarrollo.

Machu Picchu me espera muy temprano mañana y el tiempo de conexión se agota. Os contaré más. Pero no podía dejar que se difuminara el entusiasmo tras un día interesantísimo con César, Ricardo y los campesinos guardianes de la papa que hablaban quechua cuando no querían que me enterara de algo.

Como Norberto Palomino, que lleva toda la vida plantando patatas, y entre otras cosas dice que las variedades que requieren temperaturas más bajas han ido subiendo de latitud de manera constante en las últimas décadas.

Viva el rascar donde no pica.

fuente: http://lacomunidad.elpais.com/apuntes-cientificos-desde-el-mit/posts

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