Cagadero

Cagadero

Los cerdos se ofenderían al comparar sus chiqueros con la porquería y cagadero que se vio escurrir de la Villa Panamericana, que dolosa y vergonzosamente la Copag y demás organizadores coludidos ocultaron y solaparon durante el desarrollo de la justa deportiva, que también fue un cochinero en su organización, planeación y ejecución, donde sólo fue rescatable el espíritu, ánimo, participación y desempeño de los atletas, a pesar del desorden y caos que prevaleció desde siempre y que se acentúa hoy con la cruda panamericana.

El cagadero no únicamente fueron las fétidas descargas que a cielo abierto se acumularon en una enorme letrina que ningún orden de autoridad ha sabido explicar pero tampoco eximirse, porque se ha puesto en letal peligro los mantos freáticos que de manera natural se concentran en la zona de El Bajío, con el consecuente riesgo de contaminar el agua que se distribuye en el área metropolitana de Guadalajara.

La justa panamericana inició mal y terminó peor por las mezquinas ambiciones de hacer negocios primero con la villa que albergó a los atletas y luego con la cara y tardía infraestructura, antes que privilegiar el buen desarrollo y coordinación del evento deportivo, ahí esta la zona del parque Morelos que hoy luce derruida, abandonada y propicia para que contrario a lo que se deseaba, prolifere insalubridad, delincuencia y prostitución y ahí esta también El Bajío, reserva ecológica que degradaron a cagadero.

Al optar por la zona de El Bajío en Zapopan, diversos grupos ambientalistas y organizaciones ciudadanas denunciaron oportunamente el riesgo de afectación hacia el entorno ecológico del área, sin embargo y a pesar de la oposición de muchos sectores, se consiguió construir la Villa bajo una visión mercantilista, donde importó más el dinero que conservar y proteger el equilibrio ecológico de la ciudad.

Es insultante para la urbe y Jalisco, que así como le dio la vuelta al continente la ceremonia de inauguración y algunos de los resultados más trascendentes en el desarrollo de la justa deportiva, también le hayan dado la vuelta al mundo las imágenes del cagadero panamericano que debería tener avergonzados a quienes miserablemente lo toleraron a sabiendas del irreversible daño que provocaría a la zona, pero más insultante aún que tan vil y repudiable acción u omisión quede impune.

El cagadero panamericano es lo que debería darle “asquito” al Gobernador Emilio González Márquez, quien fracasó en su quimera de ser candidato presidencial y también en la organización de los Panamericanos en Jalisco, porque lo poco se podía rescatar se fue al caño después de haber salido a la luz pública la podredumbre física que le hizo comparsa a la inmundicia que secuestró al evento deportivo y lo transformo en una literal porquería.

Cagadero es el resultado general de las administraciones federal y estatal, porque la primera no ha cesado en su capricho por continuar una guerra que ha dejado por lo menos 60 mil muertos, terror, desconfianza, pobreza, incertidumbre y desempleo; mientras la segunda, cual fiel comparsa, aparte, ha dilapidado los recursos en la más aberrante impunidad, provocando retroceso y descrédito para Jalisco.

Salvador Cosío Gaona/mileniodiario

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