Corre un rumor en Madrid…

Corre un rumor en Madrid...

Alcalá con Recoletos y Cuesta de San Jerónimo con Paseo del Prado, Cibeles y Neptuno, las fuentes de Madrid y Atlético están separadas por 500 metros al fondo de la Castellana. Madrid tiene un rito que distingue a las ciudades grandes, levanta monumentos a sus clubes de futbol. El derbi español, sin embargo, ha empequeñecido, un equipo decidió navegar en las orillas de su barrio y el otro emprendió una expedición al universo. Hoy la distancia que los separa es enorme. Entre otras cosas porque el Atlético se perdió una época entera, cuando internet ya rebasaba a la televisión seguía siendo un club para la radio. Real Madrid entendió mejor el cambio del tiempo, sin salir de su ciudad se las arregló para que el mundo pudiera verlo. Cuesta trabajo entender que hace algunos años estos clubes tuvieran casi el mismo tamaño, pero gestionaran tan diferente su patrimonio. Este partido era importante en la quiniela, cumplía con todos los requisitos para formar parte del casco urbano. Gracias a esas cosas que todavía hacen del fútbol un juego impredecible, mantiene cierto morbo. Se espera que hoy el Bernabéu no enseñe toda su crueldad, estos estadios aunque parezcan de piedra sienten. Guardan respeto por algunos rivales.

El Atlético es uno de ellos, aún sepultado por la estadística, casi acobardado (12 años sin ganar), se escuchan murmullos, corren rumores en la taquilla cuando cruza el Manzanares y se acerca a Chamartín. Es la invasión india sobre el pueblo vikingo, viven en la alcantarilla, llegan por túneles, salen por las bocas del metro y amenazan la paz burguesa de Velázquez y Goya con el arte del grafiti. Se enfrentan un club que se sabe de un barrio bravo, contra otro que se siente de una galaxia lejana.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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