El cura, el vividor y el tahúr

El cura, el vividor y el tahúr

Una noticia curiosa nos ha distraído en este tiempo aciago dominado por la política y la crisis: el que durante décadas se ha supuesto plagio o manipulación del descubrimiento de la expansión del universo no ha sido tal.

A comienzos del siglo XX, el belga George Lemaître, trabajando con las ecuaciones de Einstein, llegó a la conclusión de que el universo se había originado a modo de explosión. También dedujo que aún se está expandiendo a un ritmo definido por la que después se llamó constante de Hubble. Éste, el norteamericano Edwin Hubble, había observado el desplazamiento hacia el rojo de las galaxias en el observatorio de Monte Wilson. El cotilleo en aquel centro era que quien de verdad hacía las medidas era su ayudante Milton Humason. Lemaître publicó en 1927 un artículo con su descubrimiento escrito en francés. En 1931 se publicó traducido al inglés, pero ya no se hacía mención de la dichosa constante. Siempre se sospechó que el manuscrito se había manipulado para no privar del honor al astrónomo norteamericano. Estos días se ha descubierto que no fue así, sino que fue el propio Lemaître quien omitió los párrafos correspondientes porque consideró que no tenían suficiente interés. ¿Quiénes eran estos tres individuos?

Lemaître era un jesuita que antes había sido oficial de artillería en la Primera Guerra Mundial recibiendo una condecoración militar muy apreciada. Hubble era un apuesto vividor que regresó de la guerra presumiendo de todo aunque en su hoja de servicios se explicitaba que no había participado en ninguna “batalla, combate o escaramuza”. Matrimonió con la heredera de un rico banquero y comenzó a apreciar más las estrellas de Hollywood que las del firmamento. Humason fue uno de los arrieros de mulas que transportaron materiales para construir el observatorio. Pero Humason no era un gañán, sino un niño bien fugado a causa del juego que terminó casándose con la hija de uno de los ingenieros y ascendió hasta llegar a ayudante de Hubble. Hoy todos reconocen que fue él quien realmente descubrió el desplazamiento al rojo de las galaxias, aunque quien lo interpretó correctamente fue Hubble.

¿Qué tenían en común Lemaître, Hubble y Humason? Absolutamente nada excepto una cosa: su tesón y entrega a la investigación a través del trabajo bien hecho. El poderío de la ciencia puede llegar a fascinar a gente tan dispar como un cura, un vividor y un tahúr.

EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA/http://blogs.publico.es/ciencias

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