El instinto destructivo de los mexicanos

El instinto destructivo de los mexicanos

Todos los pueblos tienen rasgos contradictorios, supongo. Aquí, por lo pronto, vivimos con la mirada puesta en el pasado y rendimos eterna pleitesía a los próceres. Al mismo tiempo, somos perfectamente capaces de arrasar nuestras ciudades, de desfigurarlas sin respeto alguno por los monumentos, las viejas casonas, los edificios históricos y los hermosos vestigios de otras épocas. Hemos así demolido, destrozado, afeado y corrompido el paisaje urbano de nuestro país.

Pero, miren, si a Carlos Slim le pasa por la cabeza contratar a un arquitecto de renombre para levantar una torre en el sur de la ciudad pues entonces ocurre que se organiza un movimiento de indignados para oponerse ferozmente al proyecto. ¿Por qué? Ah, pues porque en las inmediaciones hay una pirámide —nada del otro mundo, no es la del Sol en Teotihuacan ni la de Keops en El Cairo, sino un mero montículo que, encima, casi nadie visita (dese luego, hay que preservarlo y darle los cuidados que necesitan todos los sitios arqueológicos)— desde la cual, si te hubiera dado por mirar en cierta dirección en cierto momento, tus ojos se encontrarían con el tal rascacielos lo cual, por lo visto, sería afrentoso para nuestros antepasados. Digo, de cualquier manera el lugar está rodeado de feas edificaciones y se encuentra a unos metros del Periférico pero lo de la torre era, según parece, un exceso inadmisible. ¿Resultado? Nada, que se construyó de todas formas un edificio de varias plantas pero absolutamente insignificante e intrascendente desde el punto de vista arquitectónico. No tuvimos ni una cosa, una obra de autor, ni la otra, una zona arqueológica rodeada de inmensos bosques y parques impolutos que se extendiera hasta donde alcanza la mirada.

Entonces, somos a la vez destructivos en lo que toca al patrimonio que ya existe y destructivos (en tanto que nos oponemos al desarrollo) en lo que se refiere a la creación de nuevas obras. Es la peor combinación. Bueno, dejémoslo simplemente en que somos destructivos en todo.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9059239

Deja un comentario