España: una muerte y una agonía

España: una muerte y una agonía

Adiós, Javier Pradera

La realidad es experta en símbolos. La víspera de las elecciones españolas que dieron la mayoría absoluta al Partido Popular, por sobre un disminuido y drenado PSOE, murió Javier Pradera, encarnación personalísima, en el orden intelectual y periodístico, no sólo de la transición democrática española, sino del cambio admirable de que esa democracia fue capaz.

Veintiuno de los treinta y tres años de moderna democracia española fueron presididos por gobiernos socialistas. En esos años España pasó de ser un país de 4 mil dólares de ingreso per cápita al de 29 mil que es ahora.

Se volvió no sólo una sociedad próspera y alegre, sino también equitativa y solidaria, a partir de la red de seguridad y derechos sociales que garantizó un Estado a la vez fuerte y democrático que llegó a recoger en impuestos y a gastar en bienes públicos 40 por ciento de su renta nacional.

Éste es el ciclo de prosperidad y equidad que empezó a deslavarse en el horizonte español con la crisis de 2008, cuyo indolente manejo han cobrado los electores, con cuotas de sangre, al gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, hundiendo a su partido en la peor derrota de sus tiempos modernos.

Durante los años de oro de la transición y de la democracia españolas, Javier Pradera fue un triple maestro: de la más universal de las casas editoras de lengua española de su época, Alianza Editorial; del estilo y el tono a la vez reflexivo y combatiente del diario El País, y de una revista de pensamiento que no ha dejado de pensar: Claves de razón práctica.

El camino que hay adelante para los triunfadores del domingo no es precisamente un paseíllo de victoria. Heredan un país con 5 millones de desempleados cuya agenda inmediata, si se quiere obtener la solidaridad financiera de Europa, es decir de Alemania, será reducir el déficit fiscal del país a no más de 4.4 % del producto interno bruto, unos 30 mil millones de euros.

Cómo hacer esto sin afrentar derechos sociales, aumentar el desempleo, secar la economía y enervar a la sociedad, es el cuatro pitagórico del nuevo gobierno.

La muerte de Pradera emite una verdad de fin de época, certifica la agonía de aquel sueño práctico, inspirador, que fue la socialdemocracia europea, la cual encarnó en España, y para mí, también, en Javier Pradera.

Los socialistas han dispendiado aquel bien siguiendo la gravitación política de su continente. Luego de las elecciones del domingo en España, 24 de los 27 sillones del Consejo Europeo son de gobiernos conservadores.

Héctor Aguilar Camín/mileniodiario

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