Europa va perdiendo el partido

Europa va perdiendo el partido

Es momento para saber de qué está hecho el futbol europeo, si le sobran materiales de acero o todavía mantiene ladrillo de barrio. Creíamos que Europa era el modelo, la comunidad se inventó un paraíso con niveles de bienestar perfectos. Para popularizar el concepto de libre mercado el futbol sirvió de interprete; fue la Ley Bossman la que ayudó a entender al personal de las fábricas cómo sería el panorama europeo. De repente los clubes saltan al campo con 3 nacionales y 8 forasteros que no juegan como extranjeros y así se crea el concepto comunitario. Europa se hizo bloque. Para empaquetar el mensaje el futbol volvió a funcionar como canal de comunicación y creó un torneo envuelto en papel de plata: La Champions League no significaba un circuito exclusivo entre los países más poderosos bajo moneda y bandera común, sino entre sus ciudades. De grandes núcleos urbanos pasaron a capitales Premium, ganando protagonismo a las naciones: Madrid, Barcelona, Milán, París, Turín, Munich… se volvieron ejes de identidad. Europa construyó su propio mundo. Hasta aquí el fútbol había sido la eficaz propaganda del espectacular poderío europeo. Pero la última semana del continente más viejo también es la más achacosa.

El fin de semana en Grecia un amago de referéndum pone en duda la cohesión de la zona euro, el lunes España con el desempleo más elevado de Europa arranca campaña política de unas elecciones anticipadas y ayer, Berlusconi dimite como primer ministro de Italia frente a una deuda mas amenazante que la griega y la irlandesa. Merkel y Sarkozy se quedan solos, tapan una fisura y se abre una grieta. ¿Servirá el futbol como típico analgésico del pueblo? O será que a los europeos también les robaron la humildad.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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