México: el escalofriante récord de Calderón

Por: Graciela MochkofskyG26-460x306

(De la serie Marcha de las calaveras. Miles denuncian la violencia del narcotráfico. Fotografías de Alejandro Saldívar para la revista Proceso.)

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El viernes último, un grupo de intelectuales mexicanos, cuya cara visible es el abogado Netzaí Sandoval, presentó ante la Corte Penal Internacional una demanda contra el presidente Felipe Calderón y parte de su gabinete de seguridad, así como contra los integrantes del cártel de Sinaloa, por la comisión de delitos de lesa humanidad ocurridos en el contexto de la guerra contra el narco.

La demanda tiene el respaldo de más de 23.000 firmas.

Se basa en 470 casos documentados de asesinatos, torturas, desplazamientos forzados y reclutamiento de menores “que se han producido en un contexto generalizado de violencia sistemática que ha llevado a México a una crisis humanitaria, con más de 50 mil personas ultimadas, 230 mil desplazados y 10 mil desaparecidos”. Hace responsable directamente al Estado mexicano por la ejecución de crímenes de lesa humanidad, como las violaciones sexuales perpetradas por miembros del Ejército Mexicano, y la esclavización de migrantes indocumentados por funcionarios en colaboración con grupos criminales. Denuncia asesinatos de civiles en retenes militares, desapariciones forzadas atribuibles a agentes estatales, el uso de la tortura como mecanismo para lograr autoinculpaciones, y ejecuciones extrajudiciales.

Las 23.000 firmas que avalan la demanda la convierten en la mayor denuncia civil recibida por la Corte Penal Internacional en su historia.

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El domingo, Calderón rechazó las acusaciones y replicó con una amenaza: “…constituyen en sí mismas verdaderas calumnias, acusaciones temerarias que dañan no sólo a personas e instituciones, sino que afectan terriblemente el buen nombre de México, por lo cual, el Gobierno de la República explora todas las alternativas para proceder legalmente en contra de quienes las realizan en distintos foros e instancias nacionales e internacionales.”

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G87-460x306El récord de Calderón:

* Llegó al gobierno el 1 de diciembre de 2006 y cinco días más tarde anunció el comienzo de “la guerra contra el narco”.

Desde entonces, más de 50.000 soldados combaten a los carteles de la droga en todo México, mientras que el número de policías federales pasó de 6.000 a 35.000 durante su mandato.

Un reporte de Human Rights Watch indicó que existe evidencia de que policías y soldados mexicanos participaron en 170 casos de torturas, 24 asesinatos y 39 desapariciones forzadas en cinco estado mexicanos. La comisión nacional de derechos humanos de México recibió más de 4.000 quejas por abusos cometidos por el ejército entre 2006 y 2010. En el mismo período, según Human Rights Watch, hubo reportes detallados sobre 65 casos en que se produjeron abusos por parte del ejército.

* La cantidad de muertos por la violencia en México desde diciembre de 2006 se estima entre 45.000 y 50.000 personas.

* El sitio web Menos Días Aquí cuenta los muertos por violencia de cada día desde el 12 de septiembre de 2010. A hoy, 29 de noviembre de 2011, lleva contados 18.455.

Ruano-faxas.-libro-fuego-cruzado* En su excelente libro Fuego Cruzado. Las víctimas atrapadas en la guerra al narco, la periodista mexicana Marcela Turati señala que desde que Calderón entregó a los militares el control de la guerra contra el narco, “140 mil hombres fueron enviados al frente”; que “las fuerzas federales protagonizaron 963 batallas contra grupos criminales durante los primeros tres años. Un enfrentamiento por día, en promedio”; que la guerra “escupe un promedio de 20 (muertes) por día”; que se estima en 500 mil el número de mexicanos involucrados en el negocio del narcotráfico, “el doble de trabajadores que Wal-Mart, la principal empleadora mexicana”; que el negocio de las drogas ilegales genera 25 mil millones de dólares al año en efectivo.

Turati también afirma: “veinte ciudadanos son asesinados cada día por circunstancias relacionadas con el narcotráfico. La cifra acumulada de tres años y medio (a mediados de 2010) representa una tercera parte de los muertos en los 12 años de guerra civil de El Salvador y supera el número de desaparecidos durante las dictaduras argentinas de los años setenta. Son más numerosos que las víctimas de la mafia italiana en un siglo, que las del terrorismo de ETA”. Los cálculos más modestos estiman que “hay 1.4 huérfanos por cada persona muerte, lo que sugiere que la guerra ha dejado sin padres a 32 mil infantes (otra estimación cuenta 50 mil). Al menos hay tres lesionados por cada asesinato, lo que equivale a 75 mil heridos. Cuando menos unas 20 mil mujeres quedaron viudas”.

* Del ensayo Cómo reducir la violencia en México, de Eduardo Guerrero Gutiérrez, publicado en el libro que acaba de publicar el sitio web colaborativo Nuestra Aparente Rendición (que se sostiene en la premisa de que  sólo la sociedad civil puede salvar a México), una recopilación de artículos, crónicas, ensayos y poemas sobre la violencia en México:

“Se ha dicho que México ya arrastraba el crimen organizado desde el sexenio anterior. Esto sólo es parcialmente cierto: de 2001 a 2007 el número de homicidios vinculados con el crimen organizado se movió en un rango relativamente bajo: entre 1 000 y 2 300 ejecuciones aproximadamente. Por contraste, entre 2008 y 2010 la violencia registró un aumento drástico: 5 207. Si examinamos la evolución mensual de las ejecuciones, es posible distinguir dos grandes olas de violencia sin precedentes: la primera está ligada a la detención de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, y al consecuente desprendimiento de sus hermanos del cártel de Sinaloa. La segunda ola está ligada a la muerte de Arturo Beltrán Leyva, el Barbas, durante un operativo militar. Así pues, el súbito y radical aumento de la violencia entre mayo y noviembre de 2008, y entre diciembre de 2009 y mayo de 2010, está asociado al arresto o eliminación de dos capos de la misma organización”.

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De El fracaso de una guerra brutal, por Alma Guillermoprieto, publicado en el mismo libro:

“El Distrito Federal tiene un índice anual de muertes por asesinato de ocho por cada 100.000 defunciones, algo comparable con Wichita, Kansas, o Stockton, California. El índice general de asesinatos en México es de 14 por cada 100.000 defunciones, pero en Ciudad Juárez es de 189 por cada 100.000. Y tal como en Tijuana, Reynosa o Nuevo Laredo —otras ciudades fronterizas también afectadas por una desenfrenada violencia— en Ciudad Juárez sólo un reducido número de víctimas no está involucrado, de una u otra manera, en el tráfico de drogas. La frontera es el paso de unos 300.000 millones de dólares de tráfico comercial legal, que ha crecido exponencialmente desde 1994, cuando entró en vigencia un tratado de libre comercio entre México y Estados Unidos”.

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¿Qué se puede esperar de la guerra al narco en 2012, último año del sexenio de Calderón?

Esto respondió Alfredo Corchado, mexicano criado en los Estados Unidos y uno de los periodistas más experimentados en la cobertura de la guerra del narco y la violencia en la frontera (ha cubierto la historia desde el comienzo para el Dallas Morning News, el principal periódico de Texas, y acaba de terminar un libro sobre el tema, que aparecerá en los Estados Unidos a fines del año próximo):

Graf1_gde“En México, el año de la eleccion presidencial se conoce como el año de Hidalgo (nombre del padre Miguel Hidalgo, héroe de la independencia de México). Es un viejo lema: “En el año de Hidalgo chingue a su madre el que deje algo”: es el último año de gobierno, año en que todo se negocia por las buenas o por las malas. En estos tiempos sangrientos de la guerra contra el narco, se espera que la lucha derrame aún mucha más sangre como parte del acomodamiento electoral. Ya lo estamos viendo. La guerra ya es mucho más allá de Ciudad Juarez o la frontera con Estados Unidos. Está en Monterrey, en Veracruz, y, la semana pasada, en Guadalajara, donde encontraron más de 20 cuerpos en un lugar céntrico de la ciudad, que estaba a punto de celebrar la feria del libro.

Una teoría es que la cosa se pone peor como estrategia del crimen organizado de negociar con quien gane. Si el PRI, partido que gobernó Mexico por 71 años, gana, se espera que el crimen organizado pueda nuevamente negociar algún pacto para regresar al pasado. Entre más sangrientos sean los grupos, más poder de negociación tendrán con el nuevo poder.

Lo más notable (de este último año) ha sido la estrategia contra los Zetas, grupo paramilitar que ha demostrado ser el más sangriento de los carteles. Creo que en el 2011 hubo una reflexión, o un reconocimiento del gobierno, tanto mexicano como norteamericano, de que hay niveles de maldad. ¿Y cuál ha sido la conclusión? El gobierno mexicano tomó la estrategia de utilizarlos como los malos de la pelicula: el Al Queda de México. Lo hizo con la ayuda de inteligencia de los Estados Unidos. El resultado ha sido mucha más sangre derramada en todo el país. Porque negociar con el gobierno, según la logica de los Zetas, se hace a través de la sangre.

Todo el mundo espera que el PRI regrese al poder; entonces, la apuesta en el año de Hidalgo es posicionarse, prepararse para negociar con un partido, que aunque tenga cara bonita y linda, tiene la trayectoria y la historia de pactar. La pregunta para el 2012 es: ¿qué es lo que quiere el mexicano? ¿Regresar al PRI con la esperanza de un pacto, o seguirle? Si en las proximas semanas no se ve un mejoramiento, una baja de la violencia, no veo que el mexicano quiera seguir el mismo rumbo. Es muy probable que el PRI regrese.”

Y esto me dijo Alejandro Vélez Salas, uno de los responsables de Nuestra Aparente Rendición:

“Creo que la situación seguirá igual, es decir, a ritmo de 250-300 muertos semanales y con la estrategia gubernamental invariable. Ayer el gobierno federal sacó un comunicado en tono muy amenazador acusando de calumniadores a los académicos ya activistas que osaron ir a la Corte Penal Internacional a entregar un expediente sobre la violencia en Mexico. Unas pocas hroas después mataron a Nepomuceno Ruiz, padre que llevaba años buscando a su hijo desaparecido a unas calles de la sede de gobierno de Saltillo. 

La seguridad es una de las únicas cartas fuertes de la administración calderonista contra el PRI, al que se le acusa de haber pactado con el narco en años pasados. Así que en este juego, el PRI, que tendrá como candidato a Peña Nieto (favorito en las encuestas y heredero del grupo Atlacomulco), también se ha visto obligado a abrazar la misma estrategia frontal contra el narcotráfico para huir de esas acusaciones. El único que se salva -a medias de esto- es López Obrador, que ha cambiado su discurso de una manera evidente para sonar menos radical. En enero sacará su propuesta para la República amorosa y ha prometido que regresará ordenadamente a los militares a sus cuarteles, pero la verdad es que ya no tiene el apoyo popular de antes y sigue rodeado de muchos políticos oportunistas.

Desde la sociedad civil podemos hacer muchas cosas -como se han venido haciendo- tanto a nivel local, como nacional. En Ciudad Juárez, los estudiantes, los colectivos y ONGs son de lo más activo que hay y se desgañitan para recuperar espacios públicos y generar conciencia. Lo mismo pasa en Monterrey donde se juntan los familiares de víctimas de violencia los domingos. Hace falta que un gran segmento “apático” de la sociedad civil se implique. Estos segmentos viven tranquilos en ciudades grandes como el DF o Guadalajara al amparo de la violencia cotidiana, la que ya conocen, y se vanaglorian de que La Violencia, las balceras, los desmembramientos, las mantas, todavía no llegan a su ciudad.”

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