No bebas tinto oyendo a Mozart: pon a Metallica

Por: Mikel López Iturriaga

Drinkify

Dirán que pasamos por una etapa de crisis, pero yo creo que lo que estamos viviendo es la era de los maridajes. Esta horrorosa palabra donde las haya está hasta en la sopa. Ahora se marida todo: comida con vino, postres con vinos dulces, cerveza con alcachofas, champán con jamón ibérico, comida con rock and roll, dj’s con whiskies… Es un poco estresante, pero no hay escapatoria: desde que el Calgonit se empezó a anunciar con los lavavajillas AEG, esto ha ido a más y se ha salido de madre.

La última moda en el mundo anglosajón es la búsqueda de la combinación perfecta entre música y bebida. Un estudio publicado hace unos días en el ‘British Journal of Psychology’ revela cómo afecta a nuestra percepción del vino los sonidos que tengamos de fondo. Un profesor de la Herriot-Watt University hizo beber el mismo Cabernet Sauvignon a cuatro grupos de estudiantes, cada uno con un canción o pieza diferente repetida. Tras la cata, los tests posteriores confirmaron que los alumnos atribuían al vino  características propias de la música. 

Los que lo bebían con ‘Carmina Burana’ de Carl Orff calificaban el caldo de fuerte y poderoso en mucha mayor medida que el resto, mientras que los que lo hacían con Michael Brook lo sentían como suave. Para los que tomaron el vino con el ‘Vals de las flores’ del Cascanueces de Tchaikovsky, era refinado, y para los que les tocó la versión de ‘I just can’t get enough’ de Nouvelle Vague, resultaba refrescante.

Que los factores ambientales influyen en el gusto no es ningún descubrimiento: es obvio que cualquier bebida nos sabrá mejor con los Beatles sonando de fondo que al lado de un edificio en obras. Ahora bien, hay quien quiere ir más allá y descubrir qué músicas en concreto van mejor con cada vino. Según cuenta el diario ‘San Francisco Chronicle’, el vinatero estadounidense Clark Smith pasó varios meses contrastando 250 canciones con 150 vinos con el objeto de encontrar amistades y enemistades entre ellos.

Descubrió que los Cabernet van bien con la música “dionisíaca”, “oscura” o “enfadada” (véase Metallica, por ejemplo), mientras que al Pinot “le gusta la música sexy”. Los vinos tintos no maridan bien con los sonidos felices: siguiendo las enseñanzas de Smith, nunca deberías tomarte un buen tintorro con los Beach Boys o con Mozart. ¿Exagerado? Quizá, pero el vinatero, que ya ha hecho mucho dinero con sus experimentos con el control de la cantidad de alcohol en los vinos californianos, confía en hacer caja con el asunto en el futuro asesorando a hosteleros o productores acerca de la música idónea para servir sus caldos.

El vino no es la única bebida sometida a experiencias de maridaje. En el blog Functional Beer han buscado las cervezas perfectas para acompañar a determinadas músicas, basándose en el hecho de que tanto unas como otras producen determinadas respuestas psicológicas en función de su clase. Aunque su primer ejemplo (el ‘Empire State of Mind’ de Jay-Z con laBrooklyn Lager) se explica con razones algo más pedestres: ambos vienen del mismo barrio de Nueva York, ambas son apropiadas para las fiestas, etcétera.

Ya puestos a ser acientíficos, yo casi me quedo con Drinkify, una web que proporciona recomendaciones sobre qué beber cuando oyes a un artista determinado y que alcanzó los cinco millones de clicks en tres días.¿Rolling Stones? Ron con hielo y cebollitas. ¿Bob Dylan? Ginebra con jarabe para la tos, a partes iguales. ¿Rihanna? Red Bull con tabasco y limón. ¿Gorgoroth? Sangre y zumo de trigo. Sí, unas veces se repite y otras los cócteles no encajan demasiado (Neil Young y un “vino tinto con pepino”), pero para pasar un rato perdiendo el tiempo es tan perfecta como el Summer Wine de Nancy Sinatra.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

Deja un comentario