Periodismo con huevo

Periodismo con huevo

En la conferencia de apertura del Congreso de Periodistas de Galicia, Javier González Ferrari dijo ayer en Compostela que hablar ahora mismo del futuro del periodismo «es casi una temeridad». También proclamó su convicción de que, en orden a la salvación y a la ulterior prosperidad de la profesión periodística, no hay un solo soporte que resulte determinante si los oficiantes del gremio olvidamos que los sistemas de difusión resultan por completo inútiles cuando el contenido a divulgar es en sí mismo mediocre. Antes de que comenzase su conferencia, tomé café con Ferrari y aprovechamos para fumarnos unos cuantos cigarrillos a la intemperie mientras lamentábamos amargamente el fracaso de la calidad en función de primar sin condiciones la rentabilidad y las prisas. Javier no parecía aún recuperado del calor que había pasado en el avión de Iberia que le trajo con retraso a Compostela. A su contrariedad no me costó añadirle mi reciente experiencia en un vuelo similar, también con demora, y con tanto calor que no me importó manifestarle a la azafata mi convencimiento de que si fuese económicamente inviable como compañía aérea, Iberia tendría muy fácil su reconversión en panadería. Aunque por las premuras del tiempo no pudimos insistir en el tema, creo que Ferrari estará de acuerdo conmigo en la idea básica de que el periodismo es un oficio trepidante en el que en nombre de la prisa no podemos echar a perder la calidad. Está bien que apostemos por la tecnología, pero confiando en que el cuco del reloj ponga de vez en cuando un huevo.

José Luis Alvite/larazon.es

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