Salvando a México en 24 meses sin intereses

Salvando a México en 24 meses sin intereses

Tardaremos un par de días en saber cuál fue el resultado de el Buen Fin para los comercios participantes, pero a juzgar por el intenso tráfico en tiendas y centros comerciales, parece que los mexicanos aprovecharon las ofertas y promociones del programa.

Dice la propaganda oficial del programa que “el Buen Fin busca reactivar la economía fomentando el consumo, pero sobre todo mejorar la calidad de vida de todas las familias mexicanas”. En serio eso dice.

No conozco ni encontré en este fin de semana a un solo empresario que tome decisiones de inversión, contratación de nuevo personal, expansión hacia nuevos mercados o desarrollo de nuevas líneas de producto por las ventas de un fin de semana. Y no lo conozco, porque sería un mal empresario.

No encontré tampoco ningún economista que creyera que con un fin de semana de compras frenéticas de “comidas, zapatos, ropa, autos y mucho más” —como dice la propaganda— se reactive la economía.

Lo que sí encontré fueron empresarios y comerciantes molestos por las llamadas desde el gobierno la semana pasada “pidiéndoles” que se integraran al Buen Fin. La versión panista de los pactos de Miguel de la Madrid.

Sí me parece increíble que un gobierno que se ha negado a endeudarse más para gastar más, y reactivar sectores de la economía refugiándose en el discurso de la responsabilidad, no tenga objeción y de hecho promueva que sean los ciudadanos los que se endeuden comprando “lo que siempre habían querido tener”.

Así pasa con las malas copias: el Buen Fin pretender provocar desde la autoridad el fenómeno del Black Friday estadunidense. El viernes después del Día de Acción de Gracias, en que comienza la temporada navideña y en que las tiendas —ellas solitas sin ayuda del gobierno— ofrecen atractivos descuentos para que los consumidores comiencen sus compras para el 24 y el 25 de diciembre. Fue una idea de marketing de una tienda que fue creciendo y creciendo y se convirtió en tradición. El gobierno no tiene nada que ver, no hay “sitios web” ni anuncios en latele. Cada comercio sabe qué hace y cómo.

Acá todo lo institucionalizamos.

Nada de malo tendría que una empresa o un grupo de empresarios se reunieran y tuvieran una iniciativa en beneficio del consumidor.

Cómo es que eso en México termina en un sitio web con logotipos del gobierno federal, la Profeco, Iniciativa México, la Asociación de Bancos de México… el secretario de Economía en gira en comercios para apoyar la iniciativa y todo para que la gente se ponga a gastar con el patriótico fin de reactivar la economía (lo cual, insisto, no es cierto).

¿Cómo es, pues, que hasta un fin de semana lo convertimos en una vacilada?

Carlos Puig/mileniodiario

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