¿Ha empezado la I Ciberguerra Mundial?

El día en que el FBI, a golpe de fascismo, cerró Megaupload, en twitter se pudieron ver mensajes tan apocalípticos como este:

La razón de ese demoledor anuncio en gallego es, por supuesto, no sólo el cierre de la página de descargas sino la detención de sus propietarios de modo algo sumario, publicitado y excesivo. Este paso viene tras saberse que el congreso de los EEUU está reculando su apoyo a las polémicas leyes SOPA y PIPA contra las descargas de contenidos en internet. Tan rotunda ha sido la respuesta de la población internauta que algunos senadores claves para que ese intervencionismo salvaje en un país que continuamente alardea de libertad (aunque eso sea una mentira del tamaño de Alaska) salga adelante, se han echado atrás. No está nada claro que una medida tan impopular, que tan claramente ataca el espejismo de “libertad” (de nuevo, el eslogan sobre el que se ha construido el Imperio Capitalista), vaya a salir adelante.

A los pocos minutos de las inexplicables detenciones y el cierre de Megaupload, Anonymous atacaba varias páginas del gobierno e instituciones estadounidenses como protesta. En cierto sentido, sí que había comenzado la ciberguerra.

La industria creada en torno a la cultura y el arte (un error en si mismo el concepto) se ha quedado anquilosada en su miserable avaricia y se niega a aceptar la nueva realidad que internet y el flujo de información y cultura ha traído a este nuevo milenio. Es de comprender que los empresarios, que levantaron fortunas especulando con el arte y creación de otros, no quieran perder el monopolio que habían forjado, pero la ciudadanía tampoco va a ceder su nueva libertad y acceso a la cultura libre que de repente se ha encontrado.

Como me argumentaba un amigo hacker (sí, ¿qué pasa?, parece ser que en Público todos tenemos un amigo hacker), “si se sigue con ese cierre de las páginas de intercambio de archivos lo único que van a conseguir es que se vuelva al top manta y a que las mafias vuelvan a hacer dinero explotando a emigrantes ilegales en lugar de que ciudadanos libres compartan cultura o entretenimiento”.

World War Web (“red mundial en guerra”, un juego de palabras con el famoso acrónimo “www” o world wide web, “red mundial”)  ya ha sido trending topic en twitter. Y las acciones de distintos grupos mundiales se aprestan a responder con contundencia.

Lo más escandaloso de toda esta situación es la hipocresía con la que las grandes corporaciones y la industria van de víctimas y ocultan que los grandes promotores y beneficiados de esta cultura P2P son ellos que han convertido esto en una valiosísima herramienta de promoción gratuita. A ver cómo se cree el ciudadano que se “cuela” cada disco o película en el momento más oportuno para promocionar su llegada a las tiendas o pantallas. Un trabajo que los más enterados, los creadores de tendencia, hacen gratis para discográficas y estudios de cine con el consentimiento de estos. Pero eso ni se menciona. Como no se menciona que los que verdaderamente se han hecho de oro han sido todos los creadores de los artilugios para poder compartir cultura y entretenimiento: discos duros, media players, servidores, móviles, ipads y mil aplicaciones para que toda esta industria pueda seguir generando dividendos… pero eso no sirve al gran discurso hipócrita. Ellos quieren lo imposible: que te vendan el arma, te venden los ojos, te sujeten el brazo cuando apuntas, te digan que no pasa nada si disparas en esa dirección y luego, cuando mates a otro semejante que les estorbaba te detengan por asesino.

Y, sobre todo, ¿por qué el FBI no muestra esta contundencia contra Wall Street, los paraísos fiscales o los defraudadores? Que esos sí que están haciéndonos perder millones. Robando y beneficiándose de la especulación. Matando de hambre a 3/4 partes del planeta mientras exhiben un exceso de despilfarro soez.

Lo leí en: http://blogs.publico.es/shangaylily

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