Ganar perdiendo

Ganar perdiendo es una hermosa estupidez al alcance de locos, morir en combate, lujos del romanticismo, el sueño del gran coronel. Real Madrid jugó un partido conmovedor dentro del Camp Nou, la bóveda de sus pesadillas. Llegó en estado de putrefacción y salió tan fresco. Gran sepelio, la Copa de su Majestad entierra al campeón, ahora es un equipo fantasma. El Madrid se vuelve peligroso a partir de aquí, pasa como con los muertos que caminan, ¿a qué van a temerle si lo peor ya les ha pasado? Pues eso, superando el pánico a su entrenador los futbolistas rompen cadenas, son libres. José Mourinho es el único que no sale en la pintura. Bajo su látigo el Madrid era un equipo miserable cada vez que enfrentaba al Barsa, pero con su técnico expatriado jugó un futbol goyesco. En el vestuario fue “Saturno devorando a su hijo” (Francisco de Goya 1819-1823) y en medio campo recreó “El 3 de Mayo” (Francisco de Goya 1813-1814), la rebelión del pueblo contra la dominación. Termina fusilado, pero esa muerte le dio vida y mártires.

El futbol es una obra de arte cuando dos equipos se encuentran en estado original. Cultura contra cultura, civilizaciones. Será 2012, pero este partido bien pudo jugarse en cualquier década o se repetirá el siglo que entra. Como las pinturas, cuelgan en la misma pared, lo que cambia es la gente que mira. Al final, Real Madrid es eliminado, la buena noticia para el Barsa no es ésa; sino que el enemigo existe, está claro que lo extrañaba. Al Camp Nou y sus hijos les hacía falta conocer el miedo, la sensación que en el Mediterráneo sólo el Madrid desata. Liga y Champions, no hay más camino, el Barcelona tiene que vencer al viejo Real Madrid, el equipo de la muerte.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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