Los muertos: malas noticias para todos

Confunden campana con cencerro.

Florestán

Durante unos días se discutió sobre la numeralia oficial de los muertos en el tema del combate al crimen organizado.

Alguien señaló que esa cifra era información reservada, es decir, secreta. El tema llegó hasta el presidente Felipe Calderón, quien ordenó que se desmintiera la versión del secreto de Estado, se actualizara el corte y se publicara la estadística.

A partir de esa instrucción, la PGR dio a conocer, ayer, las cifras: 47 mil 515 muertos de enero de 2006 a septiembre de 2011, un promedio de 9 mil 500 por año.

En el desglose anual, las cifras de lo que el informe oficial atribuye a la presunta rivalidad delincuencial, se señala: en 2007, fueron 2 mil 826 muertos; en 2008, 6 mil 838; en 2009, 9 mil 614; en 2010 15 mil 273, y de enero a septiembre de 2011, 12 mil 903. Total: 47 mil 515 muertos que no son buenas noticias para nadie: ni para la sociedad, ni para el gobierno saliente ni para la misma lucha contra la delincuencia organizada ni para ésta.

En un afán de atenuar, se apuntó que 2011 fue el primer año en que el crecimiento de la tasa de homicidios (sic) es significativamente menor en comparación al observado en años anteriores.

Para mí es un error decir que el crecimiento de la tasa en 2011 es significativamente menor a lo observado en años anteriores, porque no es verdad. Primero, es superior a las cifras de 2007 a 2009; segundo, en cuanto a los 15 mil 273 muertos de 2010, el comparativo es asimétrico, pues el conteo de 2011 es de enero a septiembre, 12 mil 903 muertos, 4 mil al trimestre, cuando falta el último que, de mantener la inercia, arrojaría un total superior a 2010 con al menos 16 mil muertos.

No entiendo el esfuerzo, inútil, de tratar de atenuar las cifras de muertos, cuando son por miles y no son, reitero, buenas noticias para nadie.

Joaquin López Dóriga/mileniodiario

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