No me busques en la Biblia, estoy en los amaneceres

Por: Juan Arias

Fue escrito hace más de 300 años y está creando furor en las redes sociales en Brasil.

Lean primero este texto, que dedico a mi amigo Fernando Savater, y después les cuento

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Caricatura del filósofo Fernando Savater

Es Dios quien habla.

Deja de rezar golpeándote el pecho. Lo que yo deseo es que salgas por el mundo y disfrutes de la vida.

Quiero que goces, cantes, te diviertas y que disfrutes de todo lo que hice para ti.

Deja de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tu construiste creyendo que era mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, en los ríos, en los lagos, en las playas….


Deja de culparme de tu vida miserable: yo nunca dije que haya algo malo enti o que eres un pecador, o que tu sexualidad fuera algo negativo.


El sexo es un regalo que yo te di y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. No me culpes por lo que te han hecho creer.

Deja de leer supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no eres capaz de leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijo, no me hallarás en ningún libro

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Rio brasileño

Deja de tenerme miedo. Yo no te juzgo, no te critico, ni me irrito, ni te molesto, ni te castigo. Soy puro amor.

Deja de pedirme perdón. No hay nada que perdonar. Yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias, de libertad. ¿Cómo puedo culparte de algo que yo coloqué en ti?

Olvídate de cualquier tipo de mandamiento, de cualquier tipo de ley que son solamente artimañas para manipular, para controlar y que solo generan culpa en ti… Esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino ni un preludio para el paraíso.  Esta vida es lo único que hay aquí y ahora, lo único que necesitas.

Yo te hice absolutamente libre para hacer de tu vida un cielo o un infierno. No podría decirte si hay algo después de esta vida, pero puedo darte un consejo: vive como si no lo hubiera,
como si fuera tu única posibilidad de aprovechar, de amar, de existir…..

Deja de creer en mi. Creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que crees en mi, quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando vistes a tu hija, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.


Deja de alabarme. ?Qué tipo de Dios ególatra crees que soy? Me aborrece que me alaben. Me cansa que me agradezcan. ¿Sientes gratitud? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones en el mundo….

Basta de complicar las cosas y de repetir como un papagayo lo que te han enseñado sobre mi. La única certeza es que estás aquí, que estás vivo y que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué quieres más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

NO ME BUSQUES FUERA. NO ME ENCONTRARÁS. BÚSCAME DENTRO. ES AHÍ DONDE ESTOY, LATIENDO DENTRO DE TI.

Este texto lo escribió el gran filósofo judío Baruch Espinoza nacido en 1632, en Amsterdam y fallecido a los 45 años en La Haya. Fue uno de los mayores racionalistas del siglo XVII, en el ámbito de la filosofía moderna y está considerado como el fundador del criticismo bíblico moderno.
Hijo de judíos portugueses, Espinoza fue excomulgado a los 34 años por la Sinagoga portuguesa de Amsterdam, de acuerdo con el rito hebraico.Sus padres salieron de Portugal huyendo de la Inquisición

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Escultura de Espinoza en La Haya

La noticia es que este texto escrito hace más de 300 años por uno de los mayores filósofos que hayan existido, empezó a correr el miércoles por las redes sociales en Brasil y ha sido como un incendio de interés. “Ha pegado”, como se suele decir en el dialecto de internet.

Yo lo recibí de mi médico de cabecera, José Augusto Messias, miembro de la Academia de Medina de Brasil, gran humanista con un mensaje: “Para creyentes y no”.

A Albert Einstein,  judío como Espinoza, creador de la teoría de la relatividad, cuando le preguntaba si creía en Dios solía contestar: “Creo en el Dios de Espinoza que se revela en la armonía de todo lo existente y no en un Dios que se interesa por la suerte y los asuntos de los hombres”.

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Albert Einstein

¿Y Brasil?

Brasil es un país profundamente religioso, donde las creencias se mezclan en un gran abanico, sin luchas de religión. Pero se trata de una religiosidad principalmente tradicional si se exceptúan algunas franjas críticas de las Iglesias tradicionales y de sus teologías conservadoras.

La pregunta es cómo en una sociedad religiosamente tradicional, donde además no existen prácticamente ateos y hasta pocos agnósticos, porque todos creen en algo, haya podido “pegar” con tanta fuerza un texto tremendamente crítico del Dios tradicional, escrito por un filósofo racionalista y excomulgado casi niño por su Iglesia judía.

¿Quizás porque el Dios heterodoxo de Espinoza es el de los amaneceres, los lagos y las selvas, y Brasil es el paraíso de la Naturaleza, de los grandes espacios y de los grandes silencios?

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El Pantanal, paraiso de Brasil

El mayor poeta vivo brasileño, Ferreira Gullar, propuesto varios años para el Nobel de Literatura, ha escrito en su libro Muitas Vozes, un poema que sin hablar de Dios, evoca a Espinoza.

INFINITO SILENCIO

Hubo
(hay)
un enorme silencio
anterior al nacimiento de las estrellas
antes de la luz
la materia de la materia
de donde todo viene incesantemente y donde
todo se apaga eternamente.
Ese silencio
grita bajo nuestra vida
y de punta a punta
la atraviesa
gritando.

20090816125718_9d5a7Un ipé florido, típico árbol brasileño

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/

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