R.I.P.: Etta James

Por: Fernando Navarro | 20 de enero de 2012

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Su voz era un regalo de la vida. Así lo entendieron en Chess Records, la legendaria casa del blues eléctrico de Chicago donde cosechó sus mayores éxitos. Cuenta la leyenda que nadie en la compañía se había quedado con el corazón tan compungido como cuando en enero de 1960 Etta James, con su ajustado vestido de una sola pieza y su abultado pelo dorado, cantó entre lágrimas All I could do was cry. Aquella muchacha de 22 años lloraba como una leona herida pero rebosando elegancia y dignidad. En palabras de Marshall Chess, hijo de Leonard, artífice del fichaje de la cantante al sello que él mismo fundó: “Solo ella tenía esa formidable presencia”.

Una presencia que se ha desvanecido para siempre. Después de años luchando contra la leucemia y sufrir demencia, Etta James, que desde joven protagonizó más de un choque con la justicia por culpa de su adicción a las drogas, falleció a los 73 años (Obituario de Diego A. Manrique) en un hospital de Los Ángeles. Una pérdida irreparable. La música pierde a una de las mejores vocalistas norteamericanas de todos los tiempos, dueña de una majestuosa y portentosa voz, anclaje de un cancionero imperecedero en el que sobresalen I just want to make love to you Trust in me Tell Mama.

Nacida en Los Ángeles en 1938, la cantante fue fruto de una relación entre un padre que nunca conoció y una madre de 13 años. Se crió con sus abuelos que la llevaban todos los domingos a una iglesia baptista donde se aficionó al gospel. El pastor de la congregación fue su maestro, dándola uno de los consejos más importantes de su vida: a la hora de cantar, era más importante hacerlo con el estómago antes que con la garganta.

AlbumcoverEttaJames-AtLastCon 14 años se mudó a San Francisco para vivir con de su madre, una aficionada al jazz y a la juerga nocturna que la obligaba a escuchar a Billie Holiday, Ruth BrownBessie Smith para mejorar su formación musical. Con dos amigas, formó un trío vocal hasta que conoció al músico de R&B Johnny Otisfallecido el martes y quien la concedió una audición en el cuarto de baño de su habitación de hotel. Según la propia cantante, siempre sonaba mejor la voz en la acústica de un cuarto de baño y, por eso, decidió cantar sentada en un retrete mientras el resto escuchaban desde el dormitorio. A partir de entonces, Jamesetta Hawkins pasó a ser Etta James y consiguió grabar en 1955 con el sello Modern, dedicado al R&B con propósito comercial. Con su estilo cercano al rock’n’roll, Wallflower fue su mayor triunfo.

En la carretera junto a Otis, conoció a Harvey Fuqua, líder de los Moonglows. Etta no conseguía dar el salto comercial y Fuqua, con quien mantuvo una relación amorosa, la aconsejó fichar por Chess Records. De esta forma, en 1960, la cantante se cogió un autobús desde San Luis hasta Chicago y se presentó en la discográfica. En aquella primera sesión de All I could do was cry todos quedaron prendados. Compuesta por Berry Gordy Jr., la canción iba a ser para Aretha Franklin pero su padre se negó a que su talentosa hija se saliese del gospel y acabó en Chess y en la voz de Etta, posiblemente la única vocalista capaz de compartir el trono de Reina del Soul con Franklin.

 

Tras el éxito en las listas, un entusiasmado Leonard Chess sintió que tenía a la Brenda Lee negra. En 1961, Etta sacó At Last, un grandioso álbum, fascinante cumbre de la confluencia de sonidos negros. Además, se atrevió a hacer avanzar su R&B, en plena meca de las guitarras eléctricas, con la introducción de violines y cellos en canciones como I just want to make love to you. Al igual que Frank Sinatra o la propia Aretha Franklin, la voz de Etta era un instrumento en sí mismo, un detonador de emociones.

Etta-james22Durante los sesenta, tras los logros de Jackie WilsonRay Charles o los Isley Brothers, las grabaciones de gospel empezaron a ser mucho más populares. Etta se erigió como la gran voz femenina por excelencia, codeándose con James Brown, Sam CookeSolomon Burke. Un ejemplo fue su fantásticoSomething’s got a hold on me. Pero Chess quería que tuviese una dirección más acorde al soul y se la llevó en 1968 a Alabama, a losestudios de Muscle SchoalsTell Mama fue la máxima expresión de ese nuevo sonido efusivo y esplendoroso, que traía a la memoria aWilson PickettOtis Redding. Tras abandonar Chess, Etta grabó en 1978 Deep in the night con el reputado productor de AtlanticJerry Wexler, que la consideraba “la mejor cantante del blues moderno”.

Desde entonces, pasó a un segundo plano, entre sus problemas con las drogas y la justicia, aunque regresó de la mano de Island Records a finales de los ochenta con varios discos, algunos de ellos notables. A destacar su homenaje en 1994 en formato álbum a Billie Holiday, una de sus musas particulares. Sin dejar de sacar discos ni cantar en directo, publicó su autobiografía en 2003. También cargó contra las versiones que Beyoncé, interpretando a la propia Etta, hacía de sus canciones en la película Cadillac Records, que recreaba la odisea artística y comercial de los hermanos Chess. No la faltaba razón: Etta James no se prestaba a imitaciones. Solo había una, única e irremplazable.

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