Costillas asadas con membrillo

Por: Mikel López Iturriaga | 01 de febrero de 2012

Costilla
Prohibido opinar sobre mi brazo. / AINHOA GOMÀ

 

Cuando dices “membrillo”, lo más probable es que tu interlocutor piense que estás hablando del dulce tradicional elaborado con él. Tal es su popularidad, y tan escaso el hábito de usar el fruto en estado natural para otras preparaciones en España.

No es extraño que el membrillo en sí mismo no aparezca demasiado en nuestras vidas, teniendo en cuenta que es lo más parecido a la piedra berroqueña en fruta. Sin embargo, asado o guisado resulta delicioso, y mucho menos dulzón que la pasta con la que solemos acompañar el queso de Burgos en nuestros momentos íntimos viejunos.

En el plato de hoy lo utilizo como acompañamiento bastante obvio a unas costillas de cerdo, un animal que hace buenas amistades con la fruta. Empapados con los jugos del asado, los trozos de membrillo se convierten en el acompañamiento perfecto para la sabrosa carne pegada al hueso. Para marinar usé mermelada de frutos rojos, pero supongo que puede funcionar igual de bien una de naranja, de albaricoque o incluso el propio dulce de membrillo triturado con un poco de agua.

Dificultad

Es larga, pero para tarugos.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 1,5 kg de costilla de cerdo en una pieza

  • 2 membrillos

  • 3 cucharadas de mermelada de frutos rojos

  • 1 diente de ajo

  • 100 ml de brandy

  • 1 cucharadita de tomillo

  • 1 cucharadita de romero

  • 1 cucharadita de orégano

  • 1 cucharadita de pimentón picante

  • 1 limón

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal y pimienta negra recién molida

Preparación

1. Majar el ajo. Mezclarlo con la mermelada, el tomillo, el romero, el orégano, el pimentón, el zumo del limón, un par de cucharadas de aceite, sal y pimienta.

2. Quitar la membrana que tienen pegada las costillas: levantar una pequeña parte con un cuchillo, y luego tirar de ella.

3. Embadurnar la costilla con la mezcla, meterla en una bolsa de plástico hermética o envolverla en film. Dejarla marinando toda la noche (este proceso se puede reducir o saltar, pero conviene para que la carne quede más sabrosa).

4. Retirar las costillas de la marinada reservándola. Poner la carne en una fuente de horno y dejar que se temple unos 30 minutos. Precalentar el horno a 160 grados.

5. Mojar las costillas con el brandy y 100 ml de agua. Meter al horno durante una hora tapada con papel de aluminio o una tapa.

6. Cortar el membrillo en ocho gajos y descorazonarlos. Salpimentarlos e incorporarlos al asado añadiendo más agua y brandy si se ha quedado seco. Pintar la costilla con marinada y volver a meter tapado al horno durante una hora más, dándole la vuelta y volviéndola a pintar a la mitad. Mover también los trozos de membrillo.

7. Destapar la costilla, pintarla de nuevo y dejar que se haga 30 minutos más añadiendo un poco de agua si es necesario.

8. Poner el grill en el horno y subir la temperatura a 230. Sacar la costilla y dejar que repose 10 minutos. Cortarla en trozos individuales y devolverla a la fuente. Untar otra vez con marinada y meter de nuevo en el horno 5-10 minutos hasta que se doren. Servir inmediatamente.

Fuente: http://blogs.elpais.com/el-comidista

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