El niño Peña

El niño Peña
Peña Nieto rinde protesta con el Partido Verde

Un partido que gana posiciones, pero que no las defiende en la tribuna; un partido que gana votos, pero no elecciones. Ese es el partido que ahora abandera Peña Nieto.

El Partido Verde ya tiene candidato: Enrique Peña Nieto. Se trata de una candidatura hecha a la medida. El Verde es un partido frívolo, sin ideas; es un partido de júniors, un negocio de algunas familias, una marca sin rumbo, un grupo de amigos con más interés en el reventón que en el ejercicio del poder. Por eso Peña es el candidato ideal de ese partido.

Nada sabemos sobre los miembros del Partido Verde en los últimos años que no tenga que ver con el escándalo y la corrupción. Desde el senador Escobar que fue sorprendido hace unos años con una maleta llena de dinero, hasta la fiesta del tristemente famoso Niño Verde en la que una joven búlgara terminó lanzándose del piso 19 de un edificio en Cancún.

No conozco a nadie que recuerde un discurso de algún miembro de ese partido. Y es que sencillamente no los hay. Se sabe de sus negociaciones, de la venta de de sus votos, de su adicción al PRI, de sus spots, de sus actos de corrupción, de sus fiestas, de su vocación por la farándula. Eso es lo que sabemos del Partido Verde. Un partido que no es aceptado por sus pares internacionales. Un partido que dice respetar el orden natural y que propone la pena de muerte. Un partido que gana posiciones, pero que no las defiende en la tribuna; un partido que gana votos, pero no elecciones. Ese es el partido que ahora abandera Peña Nieto.

Si uno ve a las figuras del Verde, hijos de empresarios, de políticos, gente de la televisión, se entiende que Peña se sienta como en casa en ese partido. Uno puede imaginarse las conversaciones entre el candidato y los dirigentes de ese partido: balbuceos generales, chascarrillos idiotas, bromas de mal gusto, planes de fin de semana, lujos, dinero… completa distancia de la realidad del país.

La ecología, una materia vital en el mundo, que requiere de políticas públicas responsables y de visión de futuro, en el Partido Verde se reduce a usar una corbata verde como la que se puso Peña el día que lo ungieron como candidato. A eso reducen su simbolismo: a una prenda de ropa.

Ya veremos los planteamientos de la plataforma ecológica de Peña, nada habrá que le aporte el partido ecologista en esta materia. El aporte del aliado de los priistas es el silencio político, los spots en la tele y, como siempre, el dinero público que le corresponde.

El Partido Verde es una de las expresiones políticas más lamentables de nuestra vida pública, un membrete, un club de amigos que se reúne para ordeñar el erario, que tiene en Peña a un miembro destacado. Son tal para cual. El Verde tiene ya su candidato: el niño Peña.

Juan Ignacio Zavala/mileniodiario

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