Los nuevos exiliados

Por: Salvador Camarena | 09 de febrero de 2012

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Marisol Valles en El Paso. Foto de Mauricio Palos para Gatopardo.

A Saúl Reyes Salazar le han matado desde 2010 a seis de sus familiares. El pasado 19 de enero recibió asilo en Estados Unidos. Es una de las caras más trágicas de un fenómeno que podríamos definir como “un nuevo exilio mexicano”: más que la economía, ahora es la violencia la que orilla a ciudadanos de México a salir de su país.

Otro caso. Un año después de que fuera conocida mundialmente como la mujer más valiente de México, Marisol Valles, la jovencísima ex jefa de policía de Práxedis G. Guerrero, en el Valle de Juárez, vive en El Paso, Texas, escondida junto con su familia, con miedo incluso de los niños y a la espera de que el gobierno estadounidense les dé acogida legal.

Y ahora, luego de que sufriera la semana pasada un ataque en la ciudad de México, donde se había refugiado tras ser víctima de un atentado en Ciudad Juárez en diciembre, Norma Andrade, la fundadora de Nuestras hijas de regreso a casa, ha informado que buscará asilo. En una entrevista con Milenio TV ha dicho: “aun cuando me duela mucho lo voy a tener que hacer con dolor (…) se me hace injusto tener que dejar mi país”.

Desde su despacho legal en El Paso, Carlos Spector lleva alrededor de 50 casos de mexicanos que buscan asilo en EEUU. Representa, pro bono, a Marisol Valles y a Saúl Reyes Salazar. A Spector no le queda duda de que estamos ante un nuevo fenómeno: “Definitivamente hay una ola de exiliados huyendo de la violencia y la represión política”, me dijo ayer vía telefónica. El abogado, que contabiliza 21 activistas de derechos humanos asesinados desde marzo de 2008, dice que antes a los mexicanos los expulsaba la economía, mientras que ahora son la violencia y la represión la que los hace tomar esta medida. Cabe mencionar que oficialmente, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) cifra en 14, los defensores de derechos humanos asesinados en México en los últimos cinco años. Sean 14 ó 21, son muchas, demasiadas, muertes de activistas. Eso sin contar que tan solo en 2011, la CNDH abrió 50 investigaciones sobre supuestos ataques a defensores de los derechos humanos.

Pero no nos quedemos en las cifras, escuchemos las voces de dos de estos casos de exilio.

La revista Gatopardo publica este mes un amplio reportaje de Galia García Palafox, quien consiguió el más completo testimonio de Marisol Valles. Aquí varios fragmentos de “La mujer más valiente de México tiene miedo”:

“Marisol Valles temblaba cuando llegó a la garita fronteriza. ‘Soy Marisol Valles y me van a matar —le dijo al agente de migración—. Venimos a pedir asilo’. Llevaba a su hijo en brazos. Atrás de ella: su marido, sus padres y sus dos hermanas. Los seis habían salido de casa con sus actas de nacimiento y lo que traían puesto. Ni un papel más, ni un cambio de ropa para el bebé.

A los veinte años, Marisol Valles había sido nombrada directora de Seguridad Pública de Práxedis G. Guerrero, un pueblo en el Valle de Juárez, Chihuahua, donde habían sido asesinados, según la versión, cuatro o cinco comandantes.

“Un domingo, cuenta Marisol, la llamaron de la Presidencia Municipal. Tenía que ir a hacer un reporte por pérdida de armas. Marisol había escuchado que algo había pasado en la comandancia, pero no se enteró hasta que llegó a trabajar. Los policías llegaban uno por uno a entregar su arma y presentar su renuncia. La noche anterior, cuando un par de agentes estaban de guardia, un grupo armado entró a la comandancia. Se llevaron todas las armas que estaban bajo llave en una especie de librero de metal. Uno de los agentes alcanzó a huir corriendo, pero se cree que lo agarraron. Su mujer llegó al día siguiente desesperada preguntando por su marido. Nunca se volvió a saber de él. 

“Los comandantes cambiaban cada mes. (Ella entró a la comandancia a trabajar en funciones de secretaria). ‘Un día tenía un jefe, y al rato ya no estaba. Otro jefe, y ya no está’, dice. Marisol vio salir de la comandancia a uno de ellos, Manuel Carbajal —del que tiene mejores recuerdos—, en el auto de un policía. Unas horas después, escuchó la llamada de la policía del pueblo vecino, avisando que habían encontrado su auto y su cuerpo rafagueado en la carretera a Ciudad Juárez.

Cuando le ofrecieron, y aceptó, el puesto de jefa de la policía, le dijeron que nada tendría que ver con combatir a los criminales: “La idea del presidente municipal era que la policía delegara al Ejército la lucha contra la delincuencia e hicieran un trabajo social de apoyo al DIF —entrega de despensas, censos de personas necesitadas, niños abandonados, ancianos solos—. La nueva policía femenina recuperaría la confianza de la gente. ‘Se me hizo muy bonito el proyecto. Yo tengo un hijo pequeño y pensé de aquí a que crezca, si sigue así, ¿qué le va a tocar? Va a tener que ser sicario, no va a tener caso’.

“Dos meses después de empezar su función como directora policiaca, el alcalde la mandó llamar. Una de las policías había encontrado una hoja con un mensaje durante uno de sus recorridos. En tinta roja y escrito a mano llamaban ‘marrana’ a Marisol y la amenazaban con dejar huérfano a su hijo por trabajar para un cártel

“‘Yo no iba a ser tan tonta para meterme con un cártel. Yo tengo un hijo’”.

(Pero las amenazas y a los pocos días, junto con su familia, se fue a Texas).
***
En el diario La Opinión, de Los Angeles, California, Saúl Reyes Salazar publicó el día 5 de febrero su historia, de nueva cuenta, imposible resumir en dos párrafos lo que él narra en “Huir de México y contarlo”. Aquí cuenta lo que pasó a su familia a partir de que en 2009 fueran asesinados en hechos separados sus sobrinos Julio César y Miguel Ángel Reyes.

“La voz de mi hermana, Josefina Reyes, fue una de las primeras voces en contra de los feminicidios en Juárez, y a más de 10 años de este genocidio en contra de las mujeres, no hay claridad en las investigaciones, no hay justicia, no hay nada. Seguimos como al principio.

“A partir de 2008, la violencia toma niveles graves, desde marzo, cuando quien se dice presidente de México, Felipe Calderón, militariza Ciudad Juárez, y el valle, y comienzan la persecución política, la desaparición, la tortura, los allanamientos de morada y la violación de los derechos humanos en toda su capacidad por miembros del ejército mexicano y cárteles protegidos por estos mismos.

“El día 3 de enero de 2010 fue asesinada Josefina Reyes, la activista más reconocida en el valle de Juárez, en ese tiempo y hasta este momento.

“Nosotros como hermanos y tíos de los fallecidos, de los asesinados, llamamos a la prensa y declaramos nuestra sospecha sobre que el ejército y la policía federal tuvieron responsabilidad, y el día 8 de agosto, el principal vocero de la familia, Rubén Reyes, fue asesinado.

“La historia se volvió a repetir el día 7 de febrero. Un comando armado paramilitar entrenado y preparado, secuestra a mis hermanos Elías Reyes, y a su esposa, y a mi otra hermana, María Magdalena Reyes.

“Mis dos hermanas y yo, y mi mamá, quedamos con vida. Iniciamos una huelga de hambre y una protesta frente a la fiscalía de Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, exigiendo la investigación y la presentación con vida de mis hermanos, responsabilizando a las autoridades federales de la desaparición, y a las autoridades estatales de que aparecieran con vida.

“Gobierno nunca hizo nada

“El gobierno del estado, el gobierno federal, nunca, en los primeros días, hicieron nada. El 15 de febrero informamos que trasladaríamos nuestra huelga de hambre para el Senado de la república de México, pero el anuncio lo hicimos a las 4:00 de la tarde y a las 8:00 de la noche fueron incendiadas nuestras casas .

“19 días después de que habían desaparecido, los encontramos, los habían asesinado. Primero los torturaron, los asesinaron, los enterraron clandestinamente entre químicos como cal, los sacaron cuando la presión fue mucha, y los dejaron en un lugar donde los pudiéramos encontrar y así quedarnos callados.

“Tengo mucho coraje y dolor en mi corazón, pero no puedo sentarme a llorar o esconderme debajo de la mesa”.

Y ahora Norma Andrade ha dicho que se quedará en México unos días más antes de buscar asilo en otro país.

http://blogs.elpais.com/contando-america/

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