Mal comienzo

Mal comienzo

Callábamos cuando Rajoy decía que su reforma laboral sería amplia, profunda y equilibrada porque no tenemos nada contra la amplitud ni contra la profundidad ni contra el equilibrio. La obra de muchos poetas es también amplia, profunda y equilibrada, lo mismo que la de numerosos arquitectos. Dices de un genocidio que es amplio, profundo y equilibrado y el público asiente porque nadie se atreve a discrepar de la amplitud, la profundidad y el equilibrio. El equilibrio va siempre en tercer lugar para subrayar que la amplitud y la profundidad por sí mismas no garantizan la armonía del mismo modo que la reforma laboral por sí misma no garantiza el empleo. Una cloaca amplia y profunda no deja de ser una cloaca, pero si tiene equilibrio tiene equilibrio, lo que compensa de su mal olor.

Quiere decirse que predicar de una reforma laboral su amplitud, su profundidad y su equilibrio es una gilipollez, cuando no un ardid para ocultar su agresividad. Las fusiones bancarias, como todo lo que emprende el Gobierno, serán amplias, profundas y equilibradas, otra cosa es que haya gente a la puerta de las cajas exigiendo que le devuelvan sus ahorros, desmigados en participaciones preferentes u otros productos basura con los que los banqueros han venido timando a sus usuarios más débiles. Lo de los ahorros perdidos, que pertenece al mundo de lo real, demuestra que lo real no funciona porque la realidad se ha vuelto estrecha, superficial y desequilibrada gracias en parte a las reformas laborales y a los espectáculos del Tribunal Supremo. Todo este caos significa que el pensamiento amplio, profundo y equilibrado se encuentra en vías de desahucio por falta de pago (estaba hipotecado). El mismo Rajoy, que en la oposición presumía de amplitud, profundidad y equilibrio, empieza a dar muestras de estrechez, ligereza e inestabilidad.

Juan José Millás/elpais.es

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