Pollo con ajos tiernos y moscatel

Por: Mikel López Iturriaga | 20 de febrero de 2012

Pollo con ajetes y moscatel
¿La peor foto de la historia de los blogs de cocina? / EL COMIDISTA

 

Uno de los productos estrella de esta época son los ajos tiernos. A mí me encanta cocinar con ellos porque su sabor recuerda al ajo, pero es más sutil y herbáceo. Y sobre todo porque no me sientan como un tiro como sus papás blancos, con los que debo tomar toda clase de precauciones para no estar comiéndomelos ocho horas después.

Los ajetes, que también tienen este nombre tan cuasi-escatológico, se pueden usar para casi todo: revueltos, tortillas, arroces, pastas, guisos, salteados… lo único que tienes que hacer es quitarles la capa exterior, cortarles las raíces y picarlos como te dé la gana. También has de ser prudente con el calor porque como sus capas son tan finas se queman con cierta facilidad. 

En la receta de hoy, adaptada del libro Moro East, son el principal acompañamiento de un pollo braseado bastante clasicón. Os aseguro que la salsa que resulta del jugo del pollo, los ajos tiernos y el moscatel es de esas que te puedes comer una hogaza de pan mojándola en ella. De hecho, cuando lo preparé hubo comensales que se dedicaron a sacar brillo a la cazuela con sus respectivos chuscos como si les fuera la vida en ello.

Por último, aclaro que la gran foto que ilustra la receta de hoy fue hecha bajo los efectos de una mezcla en absoluto recomendable de alcohol y fármacos para el resfriado. Por eso salió así de bien.

Dificultad

Para insustanciales.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 1 pollo de corral o ecológico, cortado en trozos grandes con piel
  • 12 ajos tiernos (o menos si son muy gruesos)
  • 150 ml de moscatel o vino dulce
  • 150 ml de vinagre de Jerez
  • 1/2 cucharadita de semillas de hinojo (se venden en herbolarios)
  • 2 hojas de laurel
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra

Preparación

1. Picar los ajos tiernos.

2. Salpimentar los trozos de pollo. Dorarlos en tandas en una cazuela de fondo grueso con aceite de oliva a fuego medio, dejando que cojan un color intenso, unos 5-10 minutos por cada lado. Sacar y reservar.

3. Bajar el fuego. Si el pollo ha soltado mucha grasa, quitar dos o tres cucharadas. En la misma cazuela, rehogar cinco minutos el hinojo, el laurel y los ajos tiernos con cuidado de que no se quemen, moviendo de vez en cuando.

4. Mojar con el moscatel y dejar que evapore el alcohol un par de minutos. Añadir el vinagre, 100 ml de agua y el pollo, poniendo los trozos de pechuga arriba. Tapar y cocer a fuego suave unos 30 minutos.

5. Sacar los trozos de pechuga, volver a tapar y dejar que las patas y las alas se hagan 30 minutos más, o hasta que la carne se separe bien del hueso, añadiendo algo de vino y agua en el proceso si se queda seco.

6. Reincorporar la pechuga un par de minutos para que se caliente, remover para que el pollo se empape de la salsa y servir.

Fuente: http://blogs.elpais.com/el-comidista

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