Conejo moruno

Por: Mikel López Iturriaga

Conejo moruno
Conejo al aire libre. / EL COMIDISTA

Me cuesta entender a la gente que no come conejo pero sí otras carnes. Yo también quería mucho a Bugs Bunny, pero soy igual de fans de Porky o de Babe el cerdito valiente y no le hago ascos a un buen jamón. Recuerdo que mi hermano Pablo odiaba el conejo hasta que se lo colaron en trocitos pequeños en un arroz diciéndole que era pollo: ese día se le quitaron todos los remilgos. Creo que hay mucho prejuicio injustificado contra este animal, siendo un alimento sanísimo por su poca grasa, asequible, exquisito y muy propio de nuestra cultura gastronómica.

El plato de hoy viene de algún punto indeterminado del mundo árabe vía la casa de mi hermano y mi cuñada en Carranza (Vizcaya). Supongo que fue aquí donde se alcoholizó un poco con el coñac, que no lo veo yo muy del gusto de Alá. Pero en fin, su gracia estriba en el punto dulce y especiado de la miel, las ciruelas y la canela, y sobre todo en el inteligente majado del ajo con el higadito que da vigor a la salsa. Es un guiso largo pero sencillo, que se prepara en dos patadas y luego sólo hay que dejarlo al fuego muy suave un buen rato.

Dificultad

Para tarugos.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 1 conejo troceado con su hígado

  • 1 pimento rojo

  • 2 pimientos verdes

  • 8 ciruelas sin hueso

  • 3 tomates maduros pelados (pueden ser de bote)

  • 3 cebollas

  • 2 dientes de ajo

  • 1 cucharada de miel

  • 150 ml de coñac

  • 1/2 ramita de canela

  • Harina

  • Aceite de oliva

  • Sal y pimienta negra

Preparación

1. Poner a remojo las ciruelas en agua un par de horas.

2. Reservar el hígado del conejo. Salpimentar el resto de la carne, pasarla por harina y dorarlo en una cazuela a fuego medio con un chorro de aceite de oliva. Sacar y reservar.

3. En el mismo aceite, rehogar a fuego suave las cebollas y los pimientos picados, los dientes de ajo en entero y el hígado.

4. A los cinco minutos, sacar el hígado y los ajos y majarlos en un mortero. Cuando la cebolla y el pimiento estén bien pochados (unos 10-15 minutos más), devolver la mezcla majada a la cazuela incorporando el tomate picado, los trozos de carne, el coñac, la miel, la canela y las ciruelas. Añadir unos 300 ml de agua y cocer tapado a fuego mínimo unas dos horas y media hasta que esté tierno, mojando con más agua si se queda seco.

Fuente: http://blogs.elpais.com/el-comidista

Deja un comentario